Torni Segarra

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* “Los intelectuales espirituales, seguidores de Ramana, Buda, Nisargadatta, Krishnamurti o, como en el caso de Antonio Blay, etc., suelen decantarse hacia un extremo u otro, nunca se plantean la necesidad de un equilibrio conciliador, razón por la cuál será imposible volver a los orígenes del Ser consciente… Ni siquiera se preguntan qué fue de aquel Ser que, gozando de los placeres de la creación, cayó en esta burda representación sin ser capaz de ver más allá de lo que su ignorancia le permite”.

Esos que has nombrado eran demasiado inteligente, llenos de sabiduría. Por eso, no hurgaban en el pasado. Porque, todo se puede afirmar, como negar infinitamente.

Lo que cuenta es el presente, cómo vives, qué haces del dinero, de las propiedades, de tu energía.

 

* Todo es cuestión de gustos, necesidades. Lo que no es adecuado, es obligar a hacer algo que uno no quiere -sea lo que sea-. Porque la libertad es amor.

 

* ¿Tú ya has despertado? ¿Qué es despertar?

 

* Poco, ¿qué quiere decir? Que son sabios, pero poco.

El inteligente, el sabio, lo es completamente o no lo es.

 

* ¿Qué es lo que hace un bebé o un animal cuando nace? Busca el pecho de la madre, para alimentarse. Luego está con ella, porque necesita de su seguridad. Y eso forma parte de su programación.

Es decir, nuestra programación es sobrevivir a toda costa.

 

* Es la totalidad de la vida. No solamente la parte que nos gusta, que nos da placer, etc.

 

* Nada se puede repetir. El pensamiento rememora, u otea el horizonte. Pero nada de eso es un hecho, ni es vivencial -que es en el ahora-.

 

* Genio y figura hasta la sepultura. El que es supersticioso, tiene toda clase de ideas y teorías de cómo tiene que ser la vida. Y lo es, hasta la hora según él, de elegir lo que ha de vivir -cuando morir-.

El verbo decidir, significa deseo, la acción del ego, del ‘yo’.