Torni Segarra

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* “¡Ya hay hombres activos! Soñaba la charca, con sus mosquitos».

Esa es la ley, dura, durísima. Pero ley.

 

* «Evitar el arrepentimiento para no echarle sal a la herida   y duela más, solo acepte el hecho de que la cagaste».

¿Se puede comprender por qué la erraste? A priori, sí.

Si profundizamos no; porque está ahí el infinito. Que nos lleva a la nada.

 

* Si el observador es lo observado. Todo somos igual ante todas las situaciones, los retos.

Pues todos estamos programados con la misma programación.

 

* “Hola compañeros!

Os quería compartir, (por si hubiera aquí alguien que estuviera en mi situación), que estando sumamente agradecida a XX, por toda la emergencia que mi consciencia ha hecho, desde que le sigo, (6 años ya), también estoy siendo consciente de que mi problema, la Distimia, no se resuelve. Es algo psicológico que necesita tratamiento y que va más allá de ser o no ser. Que no tiene nada que ver con ego, personalidad o carácter, que es una enfermedad depresiva leve, pero crónica y se inició a raíz de una anorexia nerviosa que tuve a mis 15 años. Desde entonces, cambió mi vida por completo. Psicoterapia y luego medicación, fueron las cosas que me ayudaron. Con Sergi he aprendido a hacer introspección, auto indagar y, sobre todo aceptar y ser honesta conmigo misma. La confianza, que sería lo que faltaría en estos principios básicos, que nuestro querido maestro nos propone, no puedo alcanzarla. Es más: no tengo ninguna, puesto que vuelvo a caer y caer, en mis estados de ánimo tristes, apatía, anhedonia y todo lo que esto supone.

Sergi es maravilloso. Es un ser, para mí, iluminado, tocado por ese don de la inteligencia emocional, que a mí no llega, no puedo, me siento incapaz de llegar algún día a ella.

Mi presente está teñido de gris. Me dejo llevar, (lo que no hacía antes), pues buscaba la evasión de la lectura, el cine, la playa, es decir: todo lo que pudiera alejarme de mi misma y de mi melancolía crónica.

Ahora estoy desnuda. He aprendido a quedarme quieta, sintiendo lo que estoy sintiendo, cuando lo estoy sintiendo; y esto no me está ayudando, porque no salgo de esta manera de vivir.

Ya no disfruto con la lectura de un libro que me guste, no tengo voluntad de salir a la calle, todo cambio me genera estrés, y siento que solo estoy vegetando.

No entiendo nada.

Me estoy planteando volver a un profesional de la Psicología cognitiva-conductual, pues mi Distimia, a pesar de ser una enfermedad mental menor, me impide estar emocionalmente bien y, por ende, siento que mi familia también sale perjudicada con mis estados de ánimo.

A veces, creo que estar aislada es lo mejor para mí, pero no quiero que nadie sufra por mi causa y mi incapacidad para ser feliz.

No sé si alguien de aquí podrá entenderme. Muchas gracias de antemano por leerme”.

Y ¿por qué no descartas a los maestros, los gurús, a esos que adoras, idolatras?

Y vives sola con tu amor. Pues el amor se tiene que dar. Ya que, si no lo das es que no lo tienes. El amor no quiere que los otros sufran, no quiere ver llorar a los otros, no quiere ver pedir a los menos afortunados por la calle, sucios, miserables, desamparados.

Así que, si tienes un poco de amor, de compasión, compártelo con todos, ricos y pobres, intelectuales y analfabetos, los guapos y las guapas y con los que no lo son. Verás como todo cambia, un poquito, que puede ser más y más.