Torni Segarra

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* –Interlocutor 1: Exacto. Poner la conciencia en el instante es como grabar un archivo con todos los datos y podrá estar presente, permanentemente, esa experiencia en tu vida. Cuando no estás en conciencia tu consciente no percibe la totalidad porque no has estado en plenitud y, valga el símil, el archivo se guarda incompleto y para rescatarlo en un momento dado es complicado. El alma es el receptor de todos los archivos. ¿Cómo los quieres guardar, completos o parciales? esa es decisión de la personalidad que desea estar en muchas causas y cosas a la vez y queriendo dirigir desde una perspectiva caótica, ahí el ego es cuando entra en discordia y crea conflicto.

–Interlocutor 2: Te estas enredando mucho amor ¿o no? ¿O la que me enredo soy yo al leerte? Jajá jueguito, ¿quieres lechita?

–Toni: Poner la conciencia en el instante.

¿No es lo mismo que estar completamente atento a todo cuanto sucede -sin huir, sin reprimir-?

–Interlocutor 1: ¡Exacto! lo has comprendido. La mejor meditación, para mí y para muchos místicos, sin entrar yo en la categoría. Pero para otras personas ando muy pedida y enredada

–Toni: Si tú lo ves claro. Eso es tuyo.

Sólo hay que dejar la división, el conflicto. Es decir, comprenderlo.

–Interlocutor 1: Ahí ando. Trato de analizar las cuestiones que no son favorables para saber qué me tienen que enseñar, creo que lo voy consiguiendo. Cuando se empieza es duro, pero luego es como en el Gym «haces músculo» y te olvidas de las primeras agujetas.

–Toni: El descubrimiento, la comprensión de la realidad, no necesita del tiempo, ni de sistema, ni de ejercicios.

La comprensión llega, es en el presente, en el ahora.

Es decir, sea cuando sea, será en el ahora.

 

* «Sea uno de nosotros en este viaje esclarecedor; y hagamos de la Luz, siempre, la ganadora sobre las Tinieblas; ¡Hagamos del amor, siempre, el vencedor de la malevolencia! ⚡✌️».

No hay viaje esclarecedor a ninguna parte.

La verdad, la realidad, el amor, llegan como un regalo. No se puede ir a por él. Ni pedirlo, ni solicitarlo.

El amor, la realidad, la verdad, llega sin que nosotros hagamos nado por ello.