Torni Segarra

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Recopilación de comentarios.

 

* –Interlocutor 1: Siempre que haya un mundo va a ser mental. Puedo encontrarme con la luz divina, sentirme Dios, cagar o ir al fútbol, entrar en nirvana o tomar una cerveza en un bar de mala muerte, danzar en oro o comer mierda… en todos los casos es la mente, lo irreal, lo falso quien me produce tales alucinaciones. En mi mundo no existe absolutamente nada. Si veo un mundo sé que es mental, onírico, alucino en colores, todo es falso, todo es un fraude. Me conozco a mi mismo, el sin conocimiento, y en mí, tenlo por verdad, nada es.

 

–Interlocutor 2: Gracias

 

–Interlocutor 1: A ti también veo que te pasa lo mismo. ¿A qué ves bichos vestidos que hablan? Padecemos la misma enfermedad. No te preocupes, esta fiebre vino sola y se va sola. Cuando duermo profundamente se me pasa, pero no acaba de pasarme del todo. A veces uno se pasa 70 u 80 años alucinando, pero siempre uno se acaba curando de esta fantasía mental. Lo sé porque todos acaban muriendo a la fantasía y por tanto la posibilidad de cura es real. Veo muertos que se creen vivos en busca de sentido y satisfacción… Pero ya digo… tú tranquila, se nos pasará.

 

–Interlocutor 2: ojalá porque llevo viéndolos desde hace como 3 años, hombres de barbas largas y cabellos largos, todos tienen lentes, sólo veo sus caras y no terminan de irse! Al principio me aterrorizaron, ya me acostumbré a su compañía

 

–Interlocutor 1: Sí, uno no puede hacer nada. Es droga dura, uno se acaba acostumbrando a creer que tiene tetas o un par de cojones según le haya dado por mimetizarse en el sueño de la mente creadora de toda esta falsedad. Ánimo hay una luz al final del túnel, saldremos de esta, sí o sí, ¡por mis cojones y por tus tetas! Venceremos este cáncer de ser.

 

–Interlocutor 2: Me encanta tu léxico, es fantástico dices sin ambages, lo que te sale del forro, ja, ja, ¡ja! ¡Fíjate hoy no me había reído! Gracias por eso

 

–Interlocutor 1: Bueno, ya que nuestra enfermedad nos vino espontáneamente y sabemos que nos acabaremos curando, que no es irreversible, pues lo mejor es nos riamos de ella. Yo nunca había tenido culo y calzoncillos a juego con mi bicherío de ser. ¡Me pasan unas cosas tan raras!

 

Interlocutor 2: Si, a mí también me pasaron extrañas cosas de las cuales ni me atrevo a hablar… me llevarían al manicomio…al otro, porque en este, ya estamos…

 

–Toni: ¿No nos damos cuenta que lo que nos pasa, nos pasa a todos? Porque, tú y yo, y todos somos iguales.

Si comprendemos que el observador, yo, soy igual que lo observado, tú. Entonces, es cuando cesa la división. Que nos lleva al conflicto, a los pleitos, a las discusiones sin fin, a los insultos, a la falta de respeto.

Y que nos hace brutales, crueles, violentos, dispuesto para hacer la guerra.