Torni Segarra

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* Ser uno mismo, ¿no es una ilusión? Ser uno mismo nos lleva al racismo, al elitismo -la acción del ‘yo’-.

Uno es como todos, un poco más despiertos o no, que los demás.

 

* «El amor no debe quedar en amor».

¿Por qué, si el amor es la totalidad de la atención, sin división ni conflicto?

Es como decir, a la miel hay que añadir azúcar.

 

* Olvídate del pasado. Sé cómo un niño que no sabe nada de nada. Si es ello posible.

Y si no es posible, que la suerte te dé la capacidad de ver lo negativo y descartarlo.

 

* Eso que te pasa a ti, también les pasa a todos los demás.

¿Por qué creer que sólo uno tiene problemas, experimenta sufrimiento, dolor? Tú eres como yo, como todos los demás.

Así que, conócete de verdad cómo eres, actúas, y conocerás a toda la humanidad.

Y verás que sólo eres capaz de resolver tus problemas, si los encara directamente; sin huir, sin reprimirlos, sin sublimarlos y hacer otro problema más.

 

* Yo tampoco se nada.

El saber llega cuando quiere. Es como el amor, que no lo puedes llamar; llega cuando ha de llegar.

 

* Todo lo externo puede aportar para ver la realidad. Ver la trivialidad, la superficialidad, la falsedad del juego de palabras.

Ya que, lo que se dice, lo descrito, no es lo verdadero.

 

* «Buda dijo que lo único que hace falta es poner la atención en la respiración. Cuando lo haces te das cuenta de que no hay nada externo o interno».

Por supuesto, en el momento en que la división no opera, cesa. El amor, está ahí.

Donde sobran las palabras, la jerga espiritualista, religiosa, supersticiosa, idolatra, pagana.

 

* “¿Es el amor un fin? ¿Es un combustible para llegar a un “x o y” punto?”.

Si hay un fin, un camino, un método para conseguir el amor. ¿Ese amor no será el amor de palabra, de deseo, de placer, divisivo, generador de desorden?

El amor es la nada y su desafío.