Torni Segarra

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* El problema, está en la adicción.

Que nos puede destruir, como una droga más.

 

–Interlocutor: “¿Qué opinas del uso de psicodélicos como herramienta de autoconocimiento? Ayahuasca, Peyote, hongos … etc.

–Interlocutor: Todo puede servir y en tomo me puedo conocer, mientras este ahí para ser servido. Cuando lo he hecho veo mis ganas de huir de mi realidad, de evadirme, con la excusa de que eso me puede servir.

–Toni: Todo sirve. Si le sirve a uno. Las posibilidades pueden ser infinitas.

Pero el paradigma de la humanidad, sigue ahí: miedo, deseo, huir de la soledad, de alguien o algo en particular, experimentar el placer.

Una lección, nada: la mente tiene una capacidad infinita y por eso es falsa, falsea la realidad cuando le conviene.

Mientras estás arriba, sólo hay lo que ves, sientes.

Cuando baja todo, llega lo horrible, lo incomprensible, el cuerpo con su dolor.

 

* “Gracias, entonces te han sido útiles en tu camino de autosanación/autoconocimiento. Evidentemente uno llega al final del proceso con ellas, es la idea”.

¿Qué final? No hay final.

La vida no se puede dominar, dirigir. Ella sigue su curso.

O te adaptas para no guerrear. O te destruyes.

 

* “Creo que todo se tiene que dar en forma sana, yo conecté con mi Presencia haciendo retiro de silencio”.

 Todo lo que hacemos, lo hacemos por algo.

Si queremos, lo quieres conseguir, de una manera o de otra, eso que quieres conseguir sucederá. Y entonces, nos damos cuenta que no es tan extraordinario.

Pues está dentro de nosotros no desvelado, dormido, oculto.

 

* “Pienso que al final son drogas y que por muy «cuidado» que estés, es una forma artificial de lograr ver algo que no sabrás si es la realidad o no. Pueden ser alucinaciones, pero al final no logras nada, vuelves a sentirte igual sin nada ningún enriquecimiento real, y si te puedes volver adicto, pensando que logras un «contacto”. ¡Aparte de que se mueren tus neuronas!”.

Todas las drogas químicas -también las hay relacionales, dependencias, etc.-, alteran la mente con alucinaciones.

Pero estas alucinaciones, pueden ser esclarecedoras de los misterios, de lo que sucede en la vida: en la naturaleza; y a las personas.

Ese es el máximo valor y poder que tienen. Por eso cuando uno se droga, se dice que va a hacer un viaje.

Hay quienes se drogan cantando, viajando, comiendo, peleando, haciendo la guerra, robando, haciendo maldades, con el sexo, etc.

La cuestión es ir más allá de la vida tediosa, desagradable, fastidiosa, repitiendo siempre lo mismo. Para poder ver algo nuevo.

Y que al final, se trata, es como un rito espiritual, de amor. Ya que lo nuevo, es amor.