Torni Segarra

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* El miedo no sólo es a la muerte; el miedo es al drama de la vejez, del deterioro, del desamparo, de la extrema soledad. De la falta de compasión, la ausencia de amor.
Que hace que quieran que se mueran rápidamente, porque son una molestia inútil, inservible. Lleno de problemas que los viejos solos, no pueden resolver.
Los jóvenes, los posibles cuidadores, sólo quieren ganar, vencer a los problemas de ellos; triunfar en su manera egoísta, indiferente, cruel de vivir.

 

* La cosa maldita es la vida, cuando se tuerce y es desfavorable.

Entonces empezamos a buscar culpables. A ver enemigos por todas partes.

Sin darnos cuenta que el enemigo, somos nosotros mismos.

 

* El amor no espera nada. Y le viene todo.

 

* La verdad, no es mi verdad, ni la del más reputado maestro, gurú, sabio. Porque la verdad, sucede de instante a instante dentro de nosotros.

Y por eso, cuando alguien dice que tiene o está en la verdad, se tiene que lavar la boca, porque la tiene sucia. O decirle, eso no es, eso no es; y a cada declaración decir, eso no es.

 

* Esperemos que no se convierta en un lugar de peregrinación. A modo de los supersticiosos lugares como Fátima, Lourdes, Belén, el Vaticano.

 

* Pues que se convertiría en un lugar de paganismo, idolatría, de superstición, de adoración a un muerto.

Una pérdida de tiempo, pues el trabajo está en los vivos, no en los muertos.

 

* “No me interesa tener una mente brillante sino una brillante sensorialidad”.

Para tener una mente brillante, es preciso tener una brillante sensorialidad.

 

* Pero si los instantes no existen.

Sólo existe la totalidad, lo innombrable, la nada.

 

* El resultado va a ser el mismo: lo mismo que nos pasa a todos -la muerte-.

 

* Creo que la muerte en sí no es el drama.

Lo horrible llega con el deterioro, la decrepitud. Contra lo que no se puede hacer nada: sólo la administración de paliativos.