Torni Segarra

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* El dolor, el sufrimiento, no puede desaparecer. Los que dicen que sí, saben que están engañando.

 

* Los misterios de la vida, aun teniendo su lógica, son extraordinariamente raros, espectaculares. Para que la vida sea, prosiga.

 

* ¿Eso mismo también pasa con los animales? ¿Ellos eligen a su madre antes de nacer?

 

* “¿Sabías que el alma de tu hijo te eligió antes de nacer, para que seas su madre?  El alma viaja en el infinito, mientras decide donde quiere nacer nuevamente, está consciente de sus experiencias, recuerdos y de los acuerdos previos que hizo antes de encarnar”.

En esto hay un problema: que nadie puede dejar de hacer daño a alguien. Todos hacemos daño.

La diferencia está en el grado: unos más que otros. Pero la maldad, siempre está ahí.

 

* Cuando llega el amor el karma no está, desaparece.

 

* ¿Tú cómo lo sabes? El que dice que sabe, es que no sabe. Porque todo participa del infinito. Tus ideas, aunque creas ciegamente en ellas. Tanto se pueden negar como afirmar infinitamente.

 

* El karma y su respuesta, no es físico, es psicológico. Si tú me insultas o me agredes físicamente. Puedo, prescindir de la respuesta: no hacer lo mismo que has hecho tú. Por eso, cuando hay amor el karma no puede operar.

 

* “Los bebés no eligen donde nacer eso lo hace la ley divina de acuerdo a leyes de causa y efecto, según como te hayas manejado en esta existencia así te enviaran a una familia en dónde tendrás que pagar las consecuencias de los actos que hayas echo, así también si ayudaste a otros, si trabajaste en el despertar de la conciencia, te enviaran a una familia en donde puedas seguir creciendo espiritualmente”.

Entonces eso quiere decir, que la educación de los padres no sirve para nada. Pues, si su hijo ya tiene asignado el papel de su vida. ¿Eso no es determinismo, materialismo, fatalismo?

 

* “No solamente los hijos elijen. Todos elegimos, es nuestro ser, la esencia, el espíritu que elige que aprender. Bendiciones infinitas”.

Si no hay nada que aprender. Si no comprender. ¿La santidad no es abstenerse de hacer daño? ¿Cómo puede ser eso, si tenemos que comer, alimentarnos? Pues, al comer es preciso hacer daño al que te comes para poder subsistir.

Y eso mismo pasa, en nuestra manera de vivir competitiva, donde la compasión y el amor, no están. Pues, sólo se quiere vencer, triunfar, ganar. Y para ello, hay que ser brutal, cruel, inhumano.