Torni Segarra

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* Todos morimos como llegamos. Todo lo demás es una ilusión. Vanidad de vanidades.

 

* En el conflicto de los opuestos no hay comprensión. Porque todo acaba en el infinito de la propuesta y su contrapropuesta.

 

* Los problemas de los humanos son la dualidad, el opinar y contra opinar. Ya que, de esa manera, no hay un contacto directo con los problemas.

Y así, permanecemos divididos, enfrentados, imponiendo eso que estamos opinando.

 

* La meditación sólo puede ser, cuando uno pierde el miedo de ver lo que no quiere ver.

Sólo así, se manifestará la realidad tal cual es.

 

* ¿Qué sentido tiene hablar para obligar a los otros, para que hagan lo que nosotros no hacemos, no podemos?

 

* ¿Puede haberlos si el observador es lo observado? Es decir, si todos participamos de la mente global, universal; o todos estamos libres del ‘yo’ o nadie lo está.

 

* Lo que cuenta es, no estar dividido. Ya que, cuando dejamos de estar divididos, todos los problemas se resuelven.

 

* «Hay cosas que pertenecen a la humanidad, a veces salen de la boca o la pluma de alguien porque las encuentra en su interior, pero realmente no le pertenecen. Trascendernos a nosotros mismos para encontrar lo que es de todos”.

Por eso, en un momento dado, lo cierto es que todos participamos de la inteligencia y de la torpeza, la confusión, del desorden. Realmente el valor no es de uno, es de la vida; lo que está más allá de nosotros.

 

* Los maestros actuales y todos los que ha habido, eran, son como una señal direccional. Pero es uno, solo, el que ha de descubrir cómo llegar hasta el final de donde quiere llegar.

 

* ¿Sin ser vulnerables, puede haber amor, orden, compasión?

 

* Si nos conocemos realmente, de verdad, es cuando conocemos a toda la humanidad.