Torni Segarra

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* Cuidado, que el futuro nadie sabe lo que va a ser.

 

* No seamos inocentes, la vida está formada por la alegría y la pena.

Eso está en toda la humanidad, es nuestra programación.

 

* Todo método, sistema, práctica, nos embota la mente, la hace estúpida. Pues, el resultado es el deseo contaminado por un deseo superior: la vanidad, el placer, alimentar al ‘yo’. Dejándonos divididos, fragmentados, de la realidad, de lo que es, de lo que está sucediendo.

 

* ¿Cómo sabemos que somos luz? ¿Es por los amigos que tenemos, los que nos siguen, nos adulan, encariñan?

La luz llega, cuando uno no tiene miedo, está fuera de la maldad, de la crueldad, del conflicto.

 

* La libertad llega, cuando uno es consciente, comprende que la libertad no existe.

Entonces, ya no la buscamos, no la deseamos, no peleamos y hacemos revoluciones por ella.

Y es entonces, cuando la libertad está ahí. Pues no hay conflicto, al no haber división entre lo que queremos y la realidad, lo que está sucediendo.

 

* Todo deseo, por sagrado que sea, nos va a dejar en el mismo sitio que estamos desde hace un millón de años. Porque el deseo, es la proyección de lo que somos: personas con miedo, divididas, buscando seguridad, a dios, a la libertad.

Pero resulta que todo eso que buscamos, no existe. Y es entonces, cuando llegan las miserias humanas: querer imponer algo que es irreal.

Y por eso, se genera la división, los conflictos entre las personas, las naciones, los bloques políticos, religiosos. Que nos lleva a la violencia, a la guerra.

Pero cuando comprendemos realmente quiénes somos, y comprendemos la realidad que está sucediendo, es cuando llega la mutación, el cambio, la libertad, la paz.

 

* Si no recuerdas tus sueños, es que eres una persona afortunada.

Porque no sueñas.

 

* El contenedor está lleno con nuestra programación. Que es precisa para poder subsistir.

De lo contrario, tú no podrías vivir; ya que, para ello, has de comer, alimentarte.

Y para ello, hemos de matar animales, vegetales, para tener la energía necesaria para no morir de frío o de calor, de enfermedad, etc.