Torni Segarra

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* –Interlocutor: ¿Es posible, que estemos asistiendo al mayor genocidio de la historia de la Humanidad?

–Toni: Solamente voy a decirte, que el que dice que sabe, es que no sabe. Pues todo, no se puede saber.

Tanto a los que atacáis, infravaloráis, tratáis como si fueran ignorantes. Como vosotros mismos. Parecéis fanáticos. Creyéndoos que solamente estáis en lo cierto, lo verdadero.

–Interlocutor: Gracias por tú comentario. Feliz vacunación.

–Toni: Feliz también por tu vacunación.

–Interlocutor: Yo no me vacuno, pero gracias de todas formas, es que creo que tiene que quedar alguien para contarlo, por lo menos, eso decía mi madre.

–Toni: Creo que no sois serios.

–Interlocutor: Eso nos faltaba, con la que está cayendo, sólo falta que nos quiten el sentido del humor.

Vamos a ver. ¿Usted sabe quién es el inventor de estas vacunas?

–Toni: Yo no sé nada. Sólo sé que, si me aferro a mi idea, teoría, para rebatirte. Estoy provocando la división, el desorden, el caos. Y entonces, para qué quieres decir que pones orden atacando, diciendo que lo tuyo solo es lo verdadero. Ya que la mente tiene la capacidad de inventar lo que le conviene.

–Interlocutor: Esta usted muy aferrado a ese discurso, no se puede verter agua en un vaso que ya está rebosante, la principal dificultad para aprender es creer que ya se sabe. Y en este tema que nos ocupa, la ignorancia puede ser mortal.

–Toni: Eso mismo, aplícatelo a ti, a vosotros: ‘la principal dificultad para aprender es creer que ya se sabe. Y en este tema que nos ocupa, la ignorancia puede ser mortal’.

–Interlocutor: Ya, lo que pasa es que yo te puedo citar la opinión de los científicos más relevantes del momento y he escrito un libro sobre el tema, en cambio tú, como mucho podrás repetir lo que has oído en la tele.

–Toni: La arrogancia, la vanidad, la autoridad, el fanatismo, es ignorancia, prepotencia. Genera desorden, confusión, violencia, guerra.

–Interlocutor: ¿Sabe usted a que se llama “proyección”, en el ámbito de la psicología? No lo sabe, evidentemente. Y con tal ignorancia se atreve a dar sentencias, actuando como elefante en cacharrería. Pues, lo que usted hace es proyectarse. Sabe cómo se cura la proyección, cuando se asume que lo que uno ve en el exterior no es más que un reflejo de lo que no acepta de sí mismo.

–Toni: Pero no te das cuenta que todos estamos encerrados en el mismo paradigma. Por eso, todo lo que digas sobre mí, también es lo mismo que haces tú.

Por eso, lo que hago es desactivar tu empecinamiento, tu sed de venganza contra los que mandan. Porque, tú -y todos- eres exactamente como ellos.

Es como hablar de la no violencia, sin asumir que somos violentos -aunque cada uno a un nivel-.

–Interlocutor: Pero ¿usted qué ha leído, una versión reducida para memos de la New Age? Leo a filósofos de verdad como Ken Wilber o David Wilcock, goza usted del atrevimiento del ignorante.

–Toni: No necesitamos leer a nadie, si somos afortunados y estamos atentos a todo cuanto sucede dentro como fuera de nosotros.

–Interlocutor: Bueno, es usted libre de optar por la ignorancia, pero no pretenda dar lecciones y déjenos en paz a quienes optamos por la Ciencia, el Desarrollo Espiritual y el Compromiso Social.

–Toni: Si no quieres que te responda. No lo hagas tú conmigo. Si no lo haces, tampoco lo haré. Hasta que vuelvas a enviarme algo, que veo que es inadecuado. Y te informaré al respecto.

–Interlocutor: Feliz vacunación.

–Toni: Igualmente para ti. Que tengas suerte, amigo.