Torni Segarra

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* «Estamos por terminar otro ciclo más de vida».

Depende a lo que llames ciclo. ¿En un año hay un ciclo? Los ciclos no están sometidos a un tiempo predeterminado.

En la vida cada acción requiere un ciclo, en el que actúan la consciencia, la percepción y la acción.

 

* «Deveras deseo profundamente que pases un jueves lleno de fe y esperanza».

¿La fe y la esperanza, no nos hacen fanáticos, supersticiosos, llenos de amargura?

¿Crees que vas a cambiar nuestra programación, el paradigma de vivir?

¿Cómo lo harás pronunciando y repitiendo palabras como si fueran rezos, plegarias, agarrándose al pasado, a lo que ha dicho este o aquel que dicen que saben, que son maestros, que son personas elevadas espiritualmente?

La libertad, es lo único que te puede purificar, limpiar de lo que te tiene atrapada. Porque la libertad, es compasión, es amor.

 

* Para tener amor, hay que comprender la vida; hay que comprender el pensamiento, la mente, el ego, el ‘yo’.

Y si es así, descubrirás realmente que el amor, llega cuando descartamos lo que no es amor.

Decir, ‘que el amor es con lo que nacemos’ no es una superficialidad. ¿No has visto que cuando nacen una manada de animales, perros, gatos, pájaros, etc., todos luchan para poder alimentarse de leche, sin importar los que están queriendo también alimentarse?

Pues las personas, hacemos lo mismo. Luego el amor, no es lo que se dice. El amor es lo que está más allá de las palabras, las opiniones, las descripciones. Porque, el amor es el vacío, la nada.

 

* ¿Podemos descartar un método, o promover otro, para resolver los problemas?

Cada problema es un reto, un desafío, que nos impela a la acción. Pero cada reto es diferente de los otros. Y por tanto, requiere un tratamiento nuevo.

 

* ¿Eso no es lo mismo que les sucede a los volcanes activos, que cuando tienen la presión suficiente, han de expulsar la energía, el fuego, al espacio?

 

* A veces parece que estamos ociosos, o temerosos, e inventamos toda clase de espectáculos, entretenimientos, festejos.

Y de ahí, se crea un negocio -que es redondo-. Ya que nos activamos, como si fuéramos hormigas en acción.

Que parece que sea, una epidemia psicológica colectiva.