Torni Segarra

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* El miedo, que es ignorancia. Es lo que está en la raíz del deseo de seguridad. Y todo el desorden, la miseria que genera.
Ya que la seguridad no existe. Sólo exista la total y absoluta inseguridad.

* El éxito está en no pelear con la mente. Pues, eso es lo mismo que el conflicto, la guerra. De manera que salga todo lo que hay. Es decir, que salga fluyendo en paz. En total libertad. Que es amor.

* ¿Puede haberse convertido en un narcótico la repetición de palabras, llamadas sagradas o no? He visto muchas veces rezar el rosario a personas católicas. Cuando terminaban, unas se sentían felices. Unas por haber terminado. Y otras por haberse abstraído de lo que estaba sucediendo.

Y eso mismo pasa con los hindúes devotos. Que cantan, ofrecen alimentos y el fuego a la divinidad, o al maestro, gurú, expuesto en un retrato. Todos cantan con devoción, sentados en el suelo. Y cuando terminan. Hay un sentimiento de alivio y liberación. Pero, los compartimentos rutinarios, no cambiaban. Aunque todos los tenían escondidos. Uno de ellos, el que dirigía los cantos con el bongo, era adicto al alcohol. Aunque nadie lo sabía.

* Es muy fácil. El sexo es como un arroyo donde mana agua. Que no se puede bloquear. Por eso, como la libertad es amor. Que venga todo el sexo que tenga que llegar. Pues el amor. Lo dirigirá, lo regulará.

* “¿Eso podría suceder solo cuando el corazón se ha vaciado de las cosas de la mente, cierto?”.

No. Sólo hay que atenerse a libertad. Y ella nos dirá lo que hemos de hacer. La libertad quiere decir que no hay conflicto. Que todo fluye. Tanto lo que nos interesa, como lo que no nos interesa. Por eso, la libertad es amor.

* Es decir. No hay luego, mañana. El amor es ahora. Y, cuando sea, siempre será ahora. En el ahora.

* El problema es que esas mismas palabras también las dicen los que vosotros acusáis. Para ellos acusaros. Lo que todo se convierte en un absurdo de todos contra todos. De conflictos, de mentiras y falsedades. Los fanáticos, los integristas de cualquier cosa, están tan deteriorados, tienen tanto miedo de liberarse de su estupidez. Que son capaces de decir que la tierra es un cuadrado.

Primero asumir que cada uno también es culpable de la situación de desorden, de anarquía -no la de ahora, sino la de siempre: que es hacer lo que a uno de da la gana-. Y luego, querer vivir en paz de verdad. Sabiendo que, sin justicia, sin explotación, sin racismo. Es imposible que haya paz. Y si la hay será la paz de las armas, de los policías, de los militares, de los jueces que aprueban sus maneras violentas crueles.

* Todos los que están en contra, enfrentados, luchando con otros. Usan la misma táctica de divide y vencerás. Para no caer en esa trampa. Es preciso no querer vencer ni perder. ¿Es eso posible? Eso lo ha de descubrir cada uno que quiere vivir en paz. Sin conflictos, ni guerras.