Torni Segarra

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* “Cervantes estuvo en la guerra, y su libro es un canto humanista y pacifista”.

Pero, él fue a la guerra. Hizo la guerra.

No es tan fácil ser pacifista. Descartar la guerra. Hemos de ser afortunados. Así y todo. Todos los seres vivientes hacemos la guerra. Para poder sobrevivir. Aunque cada uno, lo hace en un plano, una intensidad diferente.

¿Qué es la guerra? No es el deseo de sobrevivir, de comer. De hacer lo que estamos obligados a hacer: reproducirnos, defender eso mismo que necesitamos para sobrevivir.

* Para ser independiente, libre. Uno ha de serlo. Otra cosa es serlo políticamente, territorialmente. Pues, parece imposible. Porque, las fronteras nos dividen. Ya que hay que defenderlas. Y la defensa y el ataque, generan conflictos, desorden, violencia, guerra.

* “Oh mi palabra, Toni. Me refiero a la oposición en TODAS LAS COSAS. No hay juicio al respecto porque es un hecho científico. Por cierto, ELLOS nunca dicen que lo suyo es bueno, porque saben lo que son.

No digo que soy buen, o mejor, siempre es una ELECCIÓN individual. Elijo NO destruir, violar y asesinar, otros eligen ser destructivos, saquear, violar y asesinar. Siempre y para siempre será, ELECCIÓN. ENTRE BUENO Y MAL, porque AMBAS FUERZAS EXISTEN. Uno no puede sentarse en la cerca y ser tibio.

Pero evidentemente puedes. Que así sea, pero podría caer en uno u otro. ¿Entonces qué harás?”.

Te equivocas con esa idea, creencia de que los otros ‘…eligen ser destructivos, saquear, violar y asesinar’.

¿No te das cuenta que si tú haces la guerra, entrarás en esa misma dinámica?

Respecto a que, ‘Uno no puede sentarse en la cerca y ser tibio’.

No se trata de tibieza. Ni de sentarse con las piernas cruzadas meditando o repitiendo palabras, concentrándose. Sólo se trata de ver todo lo que genera, esta manera de vivir de desorden, confusión, violencia, guerra.

Si tu manera de vivir es pacífica, honesta, no corrupta. La guerra no te hará participar en ella. Por supuesto, que nos afectaría con los problemas y desastres que provoca toda guerra. Pero la comprensión de lo que es la guerra y descartarla. Nos hace más humanos, con afecto por todas las personas -sean quienes sean-. Nos hace comprensivos de todas las actitudes de los demás.  Y de las nuestras, porque no tenemos la ansiedad, ni el miedo, ni el estrés, que provoca la guerra. Que parecen enloquecedores, incomprensibles, caóticas.

* Cuando el amor llega, está ahí. Todo es lo mismo: el corazón, el ser, el espíritu, el alma, la mente. Los ojos, las manos, las vísceras. Todo forma una unidad indivisible.