Torni Segarra

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* Si hubiéramos observado lo qué es la vida. Observado cómo vivimos. Cómo opera el ego, el ‘yo’. No habría esas sorpresas por creer que una persona y nosotros. Nos amaríamos para siempre.

* Ves. Yo te informo. Tú me acusas, me atacas. Porque no quieres perder. Y ese deseo de vencer a toda costa. Os enloquece. Y estáis dispuestos a hacer la guerra. A destrozaros unos a otros. ¿Por qué no pactáis, cedéis, sois empáticos, holísticos? Pues, vosotros los ricos y los poderosos. Sois los que habéis de ceder. Pues sois los que más tenéis de todo.

* No te ataco. Te informo. Señalo donde está el desorden. Sabes lo que dicen por aquí donde vivo ahora. Quien tiene el culo de paja, cree que todos se lo quieren quemar.

Pero vamos aclararlo una vez más. Eso mismo me pasa a mí también. Y a toda la humanidad. Porque todos somos iguales. ¿Recuerdas que el observador es lo observado? Tú eres yo. Y yo soy tú. Y todos somos lo mismo. Criaturas desvalidas, vulnerables, que odiamos, peleamos. Hacemos la guerra con algunos momentos de belleza, de afecto.

* Para qué has puesto el KKK ahí. ¿Es para informar? O enredarlo todo más todavía.

* Si ganan democráticamente, limpiamente. Mandarán. Aunque no creo ni ellos. Ni en ninguno.

* “Mientras intento informarte. Sin embargo, seguimos discutiendo sobre estas cosas. ¿Por qué es eso?”

Porque, vamos en direcciones diferentes. Tú vas hacia el este y yo voy hacia el sur. Y eso es algo normal. El problema está cuando eso nos divide. Nos pone en conflicto, etc.

* Por el amor de dios. ¿Por qué dices esas cosas? ‘… atacas todo lo estadounidense. Y la Constitución, y la religión, y lo que no apruebas’.

Estás muy equivocada. Amo a ese país. Como a todos. No pongas ni digas falsedades, suposiciones, mentiras sobre mí.

* “Entonces, Toni, ¿usas la máscara? Solo me pregunto. Raramente he salido a ningún lado y me quedo en casa. Vacilo sobre el tema en mis pensamientos”.

Cuando salgo a la calle, me pongo la máscara. En casa no. Salir a la calle. Quiere decir hacerlo como lo han decidido las autoridades. Ahora el confinamiento se ha acabado. Pero así y todo hay restricciones. No amontonarse. Llevar la máscara por la calle y en las tiendas, los lugares cerrados. Está habiendo rebrotes. Y muchas personas -sobre todo jóvenes- en las grandes ciudades. Que hacen lo que les da la gana. Fiestas privadas o en plena calle, rave, etc. Hay un deseo irreprimible de hacer lo que no han hecho con el confinamiento.

Los que peor lo pasan son los que se han quedado sin empleo. Y también los pobres, los sin hogar, los que están cerca de la jubilación.

Ya veremos que sucede. Estamos expectantes. Eso sí, los políticos se acosan, se difaman, se denuncian ante los tribunales. Por tonterías para hacer ruido, difamar. Por los celos a los que mandan, el odio que se tienen.