Torni Segarra

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* Tú di lo que quieras. Pero la realidad tú no la puedes cambiar. Seguramente los viejos de la anterior generación -la de hace setenta años- decían lo mismo. Porque tenían miedo a lo nuevo. A la radio, a la televisión, a los magnetófonos, a los coches, al teléfono, a las máquinas agrícolas, a los viajes al espacio, etc. Siempre ha sido así. Y siempre lo será: lo nuevo, lo moderno, nos provoca inseguridad, miedo.

Y lo mismo pasa en las costumbres sociales: divorcios, la homosexualidad, el cambio de sexo, las parejas de hecho. La manera de vestirnos o bañarnos desnudos en las playas. Los tatuajes por todo el cuerpo. El pelo largo o corto. Eso es una realidad que nadie la puede cambiar.

* Para comprender nuestra muerte. Hemos de ver, comprender que todo lo que tiene vida ha de morir. Eso es una cosa. Ahora lo que nos falta es aceptar. Que todo lo que es la vida después de la muerte no habrá nada. Será como un dormir sin despertar. ¿Lo aceptamos sin más o nos perturba, nos aterra? Lo que está claro es que la muerte siempre estará ahí. Por tanto, hay que vivir con ella. Como convivimos con las personas. Y con todo lo que la vida nos trae: frío, calor, dolor, alegría. Horror y felicidad.

* Ponlo tú. Como si tú tuvieras que explicar la muerte.

* Si sé lo que dices. Pero, la realidad es que siempre ahí está el sufrimiento, el dolor. Que padecemos toda la humanidad. El joven, el viejo, el pobre el rico. Las mujeres, los hombres en sus relaciones. Todo lo demás son palabras. No son hechos. Por eso cuando la casa se está quemando. Uno ha de hacer algo. No esperar a que vengan los demás para ayudarnos a apagar el fuego. La casa es nuestra vida, nuestra manera de vivir. Y ver, inquirir, si hay alguna posibilidad de que el sufrimiento, el dolor lleguen a su fin.

* Si me permites que te lo diga. Eso de que estamos o están ‘Trabajando duro’. Expresión norteamericana -en Europa no usamos esa expresión-. ¿Es una singularidad? Pues, cuando trabajamos si queremos hacerlo bien y disfrutamos de hacerlo. ¿Por qué nos tiene que parecer duro? Una mamá cuando da vida a su hijo, ¿es duro o muy duro o poco duro? Simplemente lo que ha sucedido es que una mujer a dado a luz a un nuevo ser viviente. Punto, ahí está toda la belleza, las dificultades. Y la necesidad de solucionarlas.

* Los gurús, los maestros. Si lo fueran de verdad. Les dirían a sus dependientes seguidores: si quieres ser una persona completa, libre. Deja de imitarme. Deja de ir tras de mía. Pues yo vivo en una jaula. Igual como vivimos todos los demás. Así que, sólo tú has de descubrir si se puede salir o no. De esa jaula en la que vivimos: el cuerpo, la tierra, el universo.

* El miedo es al futuro, al pasado. En el ahora, no hay miedo. Así que, la muerte será cuando tenga que ser. Y si es en el ahora. No habrá ningún problema. Pues no habrá el ego que diga: me estoy muriendo y quisiera unos cuantos días o meses más y vivir. Si el ‘yo’ no está, no opera, no hay nada ni nadie que juzgue lo que está sucediendo. Y sin juicio -la opción del mal y del bien-, no hay dolor.

* Todos participamos de la misma conciencia. De manera que, todos participamos de la misma programación. Donde no hay distinción alguna. Todos hemos de comer, vestirnos, tener un lugar para sosegarnos y cuidarnos del trajín de la vida. Todos sentimos dolor, alegría, soledad, miserias, el gozo de la vida. Y esa programación no se puede cambiar. Sólo se puede comprender e ir más allá de ello. Pues todo intento de cambiarlo nos lleva al mal que queremos cambiar: la división, el conflicto, el desorden.