Torni Segarra

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* ‘Es en esos instantes que la sensibilidad, nos hace vulnerables para darnos cuenta del hecho que siempre es la revelación de la mente egocéntrica. Allí afrontamos las heridas, el tiempo como pasado modificando el presente y proyectándose al futuro. Allí solamente no nos mentimos.’

Sí me permites el decirlo de esta manera, sí que nos mentimos. Lo que sucede es lo mismo que, cuando decimos que no somos violentos, pero matamos un animal para sobrevivir. Cuando somos competitivos, llenos de deseos que se quieren imponer, ahí está el principio de la violencia. El problema siempre es el mismo: decimos que somos libres, pero no lo podemos ser. Solamente somos libres, cuando asumimos que no lo somos. Porque el deseo de ser libres, ya no opera, no genera ansiedad, excitación, estrés. Que es división, fragmentación, separación, de lo que es, de la realidad, de lo que está sucediendo. ¿Podemos ser libres, si estamos encerrados en el planeta tierra, sin poder salir? No lo somos. Pero cuando vemos esa imposibilidad, de salir de la tierra, esa comprensión es lo que nos hace libres. Libres de ese deseo, irrealizable, absurdo.

Cuando somos pequeños, dependientes de las personas mayores. Y tenemos un capricho de que, nos compren un juguete, un vestido, o ir de excursión, de visita, ponemos toda nuestra energía y atención en eso. Pero cuando nos dicen que no podemos ir, llega la frustración, la tristeza, el desencanto, la depresión. Pero, si somos afortunados, y vemos que eso es la realidad, un hecho incuestionable -que los proyectos que tenía no se pueden realizar- es cuando somos libres. De eso que creemos, que nos haría libres, satisfechos, plenos, llenos de dicha y felicidad.

Y eso mismo pasa con las mentiras, ellas siempre estarán ahí en nosotros, como todas las cosas. Porque, son un recurso defensivo, un acto de supervivencia, por el miedo a perder, a no ser, morir, a ceder. Y entonces, como en el deseo de libertad, si nos damos cuenta que las mentiras siempre estarán ahí, para darnos tranquilidad momentánea.

De manera que, entre las mentiras y el deseo de que no las haya, no hay división, ni conflicto ni contradicción. Desapareciendo el deseo de no decir mentiras. En definitiva, cuando la distancia entre nosotros desaparece, es cuando hay unión total. Llega el amor. Y el amor, haga lo que haga, es amor. Buenos días.

* La marginación de las mujeres por los hombres. Es una herencia de nuestro pasado animal. Los machos, al ser más fuertes y poderosos, siempre se imponían a las hembras. Esa es una realidad incuestionable. Los seres humanos, la mayoría sigue actuando de la misma manera, que hace un millón de años. ¿Por qué lo hacen? Lo hacen por miedo a dejar de ser la autoridad. Y perder los privilegios, en todos los ámbitos.

Es algo tan horrible, como es la esclavitud. Que, para perpetuarse, usan toda clase de falsedades, mentiras, huidas de la realidad, que no se acaban. Porque, las mentiras y falsedades, para hacer daño a los demás, pueden ser infinitas. Pero, si uno quiere respetar a las mujeres, como iguales a los hombres, se puede hacer posible de una manera infinita también.

* La mente es ingobernable. Y como lo es, todo intento de dominarla, controlarla, disciplinarla. Nos deja en la misma confusión, desorden, conflicto, la falta de atención total. Es decir, con la mente no hay que pelear, ni usar nuestra autoridad para disciplinarla, imponernos. Sólo comprendiendo su funcionamiento, sus maneras, su ‘yo’, es cuando llega la unidad de la mente.