Torni Segarra

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* Sí. Así somos. Patéticos.

Pero podemos ir más allá de esta realidad. Sólo se trata de saborear la amargura. Para tener el ímpetu, la fuerza para descartar esa actitud negativa.

* ¿La esperanza es real o es una ilusión más?

No estamos hablando de la esperanza de que nos den un cigarrillo para fumar. Estamos hablando de la esperanza de liberarnos del miedo, del deseo incesante que no para, de la liberación del ego, del ‘yo’. La esperanza de no ser divisivos, indiferentes, crueles. De la esperanza de que llegue el amor -no el amor por una persona, el amor a la nación, a la bandera-.

¿Podemos dejar de ser violentos? No con los puños o pistolas.

Sino con nuestra manera egoísta de vivir que nos hace competitivos, brutales, crueles, violentos.

* No te das cuenta que el observador tú, es lo mismo que yo.

O sea, el observador es lo mismo que lo observado.

Tú eres exactamente como yo. La diferencia está en que, si yo hago un tiro con un revolver, tú haces cinco mil.

Esa es toda la diferencia. Así que todos estamos divididos, en conflicto, violentos, crueles. De lo contrario no podrías vivir cómo lo haces. Y eso lo puedes extrapolar a los países ricos, todos ladrones.

No hay más. Puedes inventar, hacer propaganda a favor de los multimillonarios.

Yo soy igual que tú. Sólo que respeto a los multimillonarios, los ricos. Pero, ni los apoyaré ni haré como hacen ellos: vivir en la desmesura capitalista salvaje.

En cuanto a las repeticiones. Tú desde hace unos años. Estás idolatrando a un multimillonario, corrupto. Lo promueves, haces propaganda a su favor. Presentándolo como un ídolo. Cuando es un sencillo y normal persona. Como todas que le duele la cabeza. Se enfada cuando le hacen la contraria. Que vive aterrado de miedo. Por eso lleva un ‘ejercito’ para que lo defiendan.

Él también repite, repite, repite. Sólo quiere dinero y poder. El humanismo para los débiles, los flojos, los que no quieren la guerra. Tanto la de las bombas. Ni las domésticas, de vecinos, ni las familiares.

* Pero es que no te enteras.

Apoyas a tu ídolo. Un multimillonario. Que no paga a la Hacienda pública lo que tiene que pagar.

Y tú lo presentas como si fueras una fan enloquecida con él. Que haga lo que haga todo lo va justificar. Como si fuera la persona que todos los problemas. Los va a solucionar.

Y no va a solucionar los problemas. Porque esos problemas, que son los de la vida. Nadie los puede solucionar. Por eso, lo que haces es contar cuentos. Adorar a una persona con todas las miserias. Que esa adoración genera.