Torni Segarra

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* Juzgar a los otros, a los demás. Es inadecuado, genera malas consecuencias. Porque, el que juzga es igual que el juzgado -el observador es lo observado-. Dicho esto, una tiene que comprender cómo funciona la vida, la naturaleza, cómo funciona la mente -con su pensamiento, el ‘yo’-. De lo contrario seguiremos dentro del círculo cerrado, dando vueltas. Con las mismas miserias, sufrimiento, de siempre.

* Deja que la mente saque y vea todo lo que tiene que ver. Así verás todo el panorama del problema. Y seguro, que se manifestará la solución: que es la comprensión del problema, verlo tal cual es. Y verás que todo es el juego de la vida. Y el secreto y solución, es comprender que la vida, nos da lo necesario para poder sobrevivir.

* Y es ir más allá de todo lo que es la vida. Con sus alegrías y tristezas. Sólo podemos ver lo negativo e ir más allá de él, comprenderlo, descartarlo. Es decir, es siempre estar atentos a todo lo que está sucediendo. Sin distracciones, entretenimientos, huyendo o agarrándonos. A eso que nos molesta y satisface, según la ocasión, el momento.

* No se trata de autosatisfacción. Se trata de necesidad. De la necesidad para sobrevivir.

* Por eso, cuando me doy cuenta que estoy distraído, inatento. Es cuando vuelvo a estar atento.

* Cuando comprendemos que el observador es lo observado. Es cuando hay paz interior. Porque, el juzgar se termina. Porque sabe que el que juzga y el juzgado son lo mismo: dos seres humanos. Programados para sobrevivir a toda costa.

* Todo deseo, va a generar desorden, confusión. Verlo, comprenderlo, es ir más allá de los afanes, vanidad. La ansiedad por el más y más.

* Es la ausencia del ‘yo’, la que permite que llegue el ser supremo. Que es el vacío, la nada. Que tanto temor, miedo, nos provoca.

* Necesitamos toda la energía que nos proporciona la vida, para estar atentos. La verdad, requiere esa energía. Que nos hace renunciantes, a todo lo que nos distrae. Cuando veo que algo es negativo, es cuando llega lo positivo, el orden, el fin de la confusión.

* ¿Dónde hay miedo, hay amor? ¿O el amor es todo armonía, paz, sosiego, la ausencia del ‘yo’, del ego?

* El intento es un deseo educado. Pero es deseo. Que va a generar desorden, confusión, división. Sólo la ausencia de división, es cuando llega lo que está más allá de la descripción, el deseo, el ego.

* En verdad. Pamela tiene la voz tomada por el amor.