Torni Segarra

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* El meditador, se complica la vida cuando trata de apaciguar su mente. Porque la mente es ingobernable. Y algo que es ingobernable si lo quieres hacer que sea obediente, va haber una confrontación. Entre lo que quiero y la realidad, lo que es. Pero, cuando miramos todos los movimientos de la mente, sin reprimirlos. Entonces, la mente disfruta y está atenta. Sin división ni conflicto.

* Seguimos como siempre: el mismo centralismo. No se enteran que lo que pasa allí. También pasa en todos los lugares del mundo, donde viven y hay personas.

* Dicho tal cual. Parece que se quiere decir, que estamos enganchados con alguien -enamorados-. O que sólo necesitamos a alguien, por algún interés.

*  Triunfar a veces es preciso. Pero, también tiene sus malas consecuencias: los celos, la envidia, la difamación. Con tal de hacerle daño al que triunfa.

* Toda creencia, ¿no nos lleva al fanatismo de algo irreal? Todo no se puede conseguir No podemos ser perfectos. Por tanto, todo deseo de lo que sea, siempre nos dejará en la imperfección. Lo ‘perfecto’, es lo que llega sin deseo, sin esfuerzo, sin forzar las situaciones, ni a las personas. Porque todo ello, nos hace indiferentes, insensibles de los demás.

* La vida, es una mezcla de fortaleza y de vulnerabilidad -duro y blando-. En la medida que sepamos vivirlo, es cuando podemos ser libres.

* La vida es como un libro. Allí puedes encontrar cosas sorprendentes, interesantes, que nos pueden ayudar. Pero, los libros, están escritos por personas, que son como nosotros. Por eso, si nos conocemos a nosotros de verdad. Entonces, sabrás que cada libro que te llegue y leas, también lo podrías haber escrito tú.

* El mal carácter tiene un origen de frustración, de dolor, de miedo, de insatisfacción. Y todos, pasamos por eso. Así que, el ser desagradable, soberbio, desabrido, es común a toda la humanidad.

* Lo que nos gustaría que fuera -porque nos causa placer-, no es lo real, lo verdadero. Lo real, lo verdadero, es lo que nos pasa todos. No hacer poesía, creyendo que así vamos a cambiar la realidad, que no nos gusta por otra que nos gusta más. La poesía tiende a ser surrealista -estar o inventar otra realidad-.

* No decepcionar al que confía en nosotros. ¿Es eso posible? Vamos a verlo. Nosotros todos estamos programados para sobrevivir. O sea que todos, cada cosa que hacemos es para satisfacer esa necesidad de supervivencia. Por tanto, los que confían en nosotros, han de saber que esa confianza total en nosotros, es irreal. De lo contrario, el mundo y la sociedad, no sería tan inmoral, corrupta, brutal, cruel.

Para satisfacer a los que confían en nosotros, deberíamos ser santos. Pero en la vida, no hay santos. Sólo hay los que lo intentan. Porque, los que confían en nosotros, lo quieren todo. Y eso quiere decir, exponer totalmente nuestras vidas. ¿Hay algún mártir por ayudar a los demás totalmente? ¿Y ser mártir, con toda la amargura y dolor, es adecuado para toda la humanidad?

* Nos hemos especializado en astucia, en un doble lenguaje. Todo para eludir lo nuevo, lo desconocido. Para sobrevivir como lo hacemos: con lo políticamente correcto.