Torni Segarra

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* Para comprender el deseo, hemos de comprender la vanidad, la ansiedad, el miedo. Es decir, entender el tiempo psicológico. Como ayer, hoy, mañana. Pues, queremos jugar con eso. Inventando lo necesario para satisfacer el ansia de algo que queremos conseguir: la seguridad, el placer.

* Si el observador es lo observado. O todos somos perfectos, santos, sabios. O no lo somos ninguno.

* Vivir sin miedo. ¿Es eso posible? La mente es ingobernable. Y ella participa de la, totalidad de la vida. Por eso, es que es preciso tener miedo. Otra cosa, es lo que hacemos con ese miedo.

* El perro, está bloqueado por el miedo. Y por eso se resiste -va contra natura- a que lo salven.

* La realidad no se puede alterar, cambiar. Es la ilusión, la ignorancia. Lo que quiere inventar lo que más gusta: la seguridad y el placer eterno, para siempre.

* ‘Para ir más allá de la mente debes estar en silencio y quieto’.

¿Eso no es un método, una práctica, una teoría? Que nos confunde. Nos lleva al desorden. La realidad, la verdad, todo lo abarca y admite: el silencio y la ausencia de este; el movimiento y la ausencia de este, la quietud.

* El problema de todo lo que hablamos, filosofamos. Es que todas las soluciones son para un instante. Pues, al siguiente instante, ya está la desatención. Y, por tanto, la inteligencia y la sabiduría no pueden operar.

* Pero, al siguiente momento. Desaparece esa percepción pura, que limpia la mente. Y todo vuelve al desorden, la confusión. Hasta que vuelve a llegar esa percepción pura. ¿Se puede descartar ese proceso de limpieza-orden y desorden, que parece que no tiene fin?

* Feliz en ese instante de la percepción, de ver lo falso y lo verdadero. Pero, ¿qué sucede si llega un reto perturbador?

* ¿Es posible proteger y asegurar lo que nos gusta? No. Porque, sólo existe la inseguridad total, absoluta. Nada de lo que existe, tiene seguridad para poder proseguir.

* Aunque eso que ha escrito -sobre las mujeres y los hombres- tiene algo de verdad. Pues, la realidad, la verdad, no se puede cambiar. Cada cual es como es. Y los dos, todos somos necesarios.

* Desafortunadamente, ¿cómo esta mujer y sus problemas, no hay a millones y millones, todas? Todos pasamos por lo mismo: amor y desamor, felicidad y tristeza; respeto y atención absoluta e indiferencia o desprecio. La vida es así para todos. Y hay que asumirlo. Vivirlo, sin volvernos neuróticos.

* Hagamos lo que hagamos, al final el miedo está ahí. Es como el aire que respiramos. que siempre está ahí. Pero, ha de ser puro no contaminado. Pues a la mente le pasa lo mismo. Si el miedo no es comprendido, se convierte en un veneno. Capaz de generar todas las miserias: corrupción, inmoralidad, defensa y ataque, violencia y guerra.