Torni Segarra

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* En la mente es preciso que haya algo -la percepción, los pensamientos-. Lo que es negativo, es dividirnos de eso que estamos percibiendo, de lo que está sucediendo, de la realidad. Pues si nos dividimos, la mente se confunde, embota, entra en conflicto, en desorden.

* Es preciso que haya ganas de vivir, para estar con alguien. Ahora, lo que hace falta es saber qué vamos a hacer con las personas: ¿vamos a sacar algún provecho, o vamos a compartir los provechos, los beneficios?

* Todo lo que has dicho es muy simple. Si yo te abordo y me encariño contigo, y nos enamoramos. Si hay que salir, de eso que se ha creado, habrá que hacerlo de manera que no suframos, ¿no?

* No, no, yo no decido. He de hacer las cosas, para no lastimarnos. Lo menos posible.

* ¿Por qué no hablar, observar lo que sucede, ver, mirar, vaciarnos, y ver que sale? Para eso, no ha de haber ni vencedor ni vencido. Ni víctima ni verdugo.

* ‘¡Y si no decides tú lo decido yo!’

Vale. Así yo duermo tranquilo. Permanezco en paz contigo. No te tengo miedo ni temor. Ni escondo nada a los demás.

* Cuando escribo comentando algo, si no es que nombro a alguien. Lo hago para todas las personas, para toda la humanidad.

* No se juzga. Sólo se informa. Se dice, que quien no sea cofrade que no agarre el cirio para la procesión.

* Descartar lo falso allá donde esté, ¿es adecuado? ¿Por qué tenemos miedo a la libertad?

*La pobreza, la miseria, las desgracias, no se acaban. ¿Qué hacemos, cada cual, con su vida, para que esa miseria y pobreza llegue a su fin?

* No juzguen, observen, investiguen, no sean fanáticos. Ni defiendan solamente a los ricos, poderosos, corruptos, ladrones, inmorales.

* ‘Mi filosofía de vida es estar en paz conmigo misma. Así de simple. Sin complicaciones’.

Si lo consigues, es que eres afortunada. Una luz para ti mismo y para todos los demás, toda la humanidad.

* Es el miedo que ha pasado -heredado- del animal al ser humano, lo que nos genera la maldad. El miedo psicológico, es la vanidad, el exhibicionismo de lo que somos, de lo que tenemos -el caballo de pura raza-. Por tanto, tanto el dueño del caballo, como el ladrón, están atrapados por el miedo. Uno por no perder el caballo y el otro -el ladrón- por no tenerlo y desearlo.