Torni Segarra

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* “El que se trata mal a sí mismo no acepta que le traten bien”.

Porque, el que se trata mal, es un sádico. Los sádicos, son egoístas, vanidosos, hedonistas, megalómanos. Todo lo que altera emocionalmente. Pues, todo lo que hace le frustra, le disgusta.  Se siente fracasado. Por lo que, desea que alguien le maltrate. Y así, él también maltratará.

* Lo que más cose, cura, es el amor. Que hace que comprendamos, todo lo que nos sucede.

* ‘Rompo mi propio corazón al esperar que las personas estén tan unidas a mí como yo a ellas.’

Eso una trampa mental, un condicionamiento. Pues, si tú estás unida a las personas. Ellas no tienen más remedio que unirse a ti. Esa es la magia del amor. Al revés, si somos ariscos, desagradables, recibiremos, más de eso que damos.

* ‘Cuanto más viejo te haces, más tranquilo te vuelves. La vida te humilla tan profundamente a medida que envejeces. Te das cuenta de cuántas tonterías has perdido el tiempo’.

No. Cuando más viejo te haces, no te vuelves más tranquilo. Nos volvemos derrotados, impotentes para enfrentarnos a los retos, a los deseos. Pues, si pudiéramos, volveríamos a hacer tonterías.

La vida es como es. Y las situaciones, determinan nuestro comportamiento. Por eso, la necesidad es la ley.

* ‘La mala noticia: no puedes tenerlo todo. Las buenas noticias. No lo necesitas todo’.

Lo bueno para nosotros, es completo, holístico. Lo malo, siempre es incompleto para nosotros. Pero, el mal y el bien, tienen un enlace que es lo que hace funcionar a la naturaleza, el mundo.

* ‘Cuando planté mi dolor en el campo de la paciencia, dio fruto de la felicidad’.

La paciencia, es amor por todo lo malo que nos sucede. Y como consecuencia, el resultado es la felicidad -más amor-.

* ‘El amor no se encuentra, se construye’.

El amor, como todo lo muy importante, es caprichoso, inesperado. El amor, no se puede cultivar. Ni ir a él, por un sistema o método. Porque, ahí estaría el fruto del ego, del ‘yo’.

* El universo es orden. Si no, los planetas colisionarían. El sol no saldría por la mañana, ni se ocultaría por la noche; y la naturaleza no podría existir como la conocemos ahora. Por tanto, nosotros ni lo podemos cambiar ni comprender. Por eso, cuando sucede un terremoto, un huracán, una inundación, decimos que es un capricho del universo -aunque sí que hay una explicación física, que se nos escapa de tan profunda que es-. Y con ese mismo paradigma, también está el amor -que también decimos, que es caprichoso: viene y se va, sin que lo podamos remediar-.

* La paz interior, ¿puede llegar sin amor? Si hay paz, también hay felicidad.

* ¿Podemos cambiar nuestro destino, nuestra fatalidad? Habrá que indagarlo. Si decimos que sí, sale también un no. Y si decimos no, sale también un sí.