Torni Segarra

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* La familia, los padres, parientes. Tienen en sus manos algo que es de suma importancia: vivir una vida de honestidad, sin corrupción, sin inmoralidad. Los hijos no les han de tener miedo a los padres. Han de ver en ellos la plenitud de la vida. Sin nacionalismos, ni religiones organizadas, ni ideas ni teorías fantasiosas. Para que la vida no tenga nada oscuro. No sea algo inventado por la mente. Como algo diferente de la realidad, de lo que es, de lo que está sucediendo.

* La disolución del miedo. Es comprender la falsedad de la mente. Que está atrapada en la ilusión de los deseos. Y como los deseos todos no se pueden conseguir. Es cuando llega la frustración, la tristeza, la desgana, la angustia. O la ferocidad.

* Sí, vivo con miedo. Pero, voy más allá de él. O lo que es lo mismo, me hago amigo del miedo. Y él me explica realmente lo que es.

* Hola, buenos días.

No os preocupéis por la respuesta -sé que en estos días de confinamiento las consultas arrecian-. Pues, mi envío es informativo. Son unos textos, unas frases extraídas de los escritos que envié a personas -enfermeras, sociólogos, periodistas, filósofos, médicos, epidemiólogos, psicólogos, psiquiatras, etc.-, que tratan, tienen relación con la pandemia. Su origen, las consecuencias. Es decir, todo lo que atañe a nuestra vida, a nuestras existencias. Y sus problemas.

Con afecto y con cariño.

* Una de las consecuencias de la pandemia, como siempre que hay miedo, pánico. Es que salen los que creen, piensan que el orden está en el autoritarismo. La represión de los derechos, que afectan a las personas.

* Sólo uno ha de ser capaz de ir a la raíz de los problemas. Que los retos diarios, a cada instante, nos genera.

* El escuchar es participar de lo que se está diciendo. Es preciso que haya afecto, cariño, interés, pasión por lo que se está diciendo.

* La vida y la muerte son las dos caras de una misma moneda. No tiene nada de extraordinario cuando la comprendemos. Pues, la muerte está en todas partes: en las ciudades, donde vivimos, en el campo, en el mar, en las montañas. Y a cada paso que damos, la estamos provocando.

* No nos olvidemos que, estamos programados, para sobrevivir. Y eso se ve claramente, cuando nos enfrentamos a un peligro inminente. Donde aflora realmente lo que somos.

* Todos los que informan sobre la vida -maestros, sabios, gurús-, de los problemas que ella entraña, dicen más o menos, lo mismo. La diferencia está en cómo se dice. Y lo más importante y definitivo, cómo se vive. Además, de la simpatía que generan en algunos. Aunque, como no puede ser de otra manera, todos también generan odio, celos, envidia.