Torni Segarra

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* Creo el dolor y el miedo son lo mismo. En el momento, en que uno ve, se da cuenta, es consciente que puede llegar el dolor, es cuando aparece el miedo. Volvamos a los animales: las gacelas pastan en frente de sus depredadores, que las pueden matar. Las separan unos metros. Y no tienen miedo. Porque, ellas tienen un sensor en el que captan la energía del depredador y les hace reaccionar -es como un termostato, que cuando la temperatura rebasa el tope que puede soportar, cambia y se detiene un tiempo, o llega el peligro de que, si no se detiene o cambia, se deteriore, rompa, el portador del termostato-. Nosotros ese termostato, lo tenemos deteriorado, porque pensamos en el pasado y a la vez en futuro. Dudamos, optamos, nos hacemos los valientes, los héroes, nos hacemos suicidas. Y todo eso, nos genera desorden, confusión, desdicha, miedo, dolor. 

* El capitalismo -la libertad de mercado, de compra y de venta, de los negocios-, no es lo negativo. Lo negativo es lo que hacemos con él. Es como el negocio, el trueque, que tampoco es negativo. Pero, cuando nos hacemos corruptos, insensibles, indiferentes, crueles. Y robamos, porque somos más fuertes y poderosos físicamente, o porque somos astutos, mezquinos, taimados. Entonces, la vida abre las puertas, para que lleguen las disputas, las desavenencias, los conflictos, la violencia, las revoluciones sanguinarias, y las carnicerías de las guarras.

* Si dos personas, se respetan, se aman, se ayudan, se niegan, la una por la otra. ¿Qué diferencia hay entre cristianismo, comunismo, socialismo, humanismo, compasión, amor? Olvídate de todos los países que han sido comunistas, o capitalistas. Y descubre el origen de las palabras ahora. Libre del pasado, que nos condiciona, nos da miedo, prejuicios.

* Los muertos hablan, porque queremos que hablen, los obligamos, o queremos saber algo que ellos nos puedan aclarar. Pero, eso es banal, superficial, absurdo. Porque, tú invocas a un ser humano como nosotros. Y todo ser humano está atrapado, programado, por su estructura mental, psicológica. De manera que, lo que nos pueda decir, un difunto, eso nosotros también lo podemos descubrir, aclarar. Porque, la mente es su trasfondo, su contenido. Del que todos participamos, formamos parte.

Por eso, al nosotros proyectar, pedir, que nos den la solución a un problema, a alguien, muerto o vivo, lo estamos obligando a que diga y vea, lo mismo que veríamos nosotros. Si somos capaces de mirar con libertad. Pues la libertad es inteligencia, sabiduría.

* Eso no es nuevo. Todos sabemos cómo se manejan los que mandan. Y los que los ayudan a que prosigan mandando.

* Con un brazo, podemos golpear a alguien para vencer, defendernos. Con un brazo matamos un cerdo, un conejo, un pollo, para alimentarnos, subsistir. Y por eso, esa violencia es sagrada.

* Por tanto, hay que comprender, ese deseo de más y más placer, o de lo que sea. Porque, el deseo nos bloquea, nos confunde. Nos genera miedo. Por la posibilidad de no conseguir eso que queremos. Que ya lo conocemos. Y por eso, es el pasado, nada nuevo. Cuando el amor, es lo nuevo, lo que la mente no ha tocado.

* ¿Cuál es el verdadero “yo”? ¿Hay un “yo” de mujeres, hombres, africanos, europeos, hindúes? O bien, el “yo”, el “mi”, el “nosotros”, el “ellos”, son todos el mismo “yo”. ¿Divisivo, desordenado, confuso?

^ El deseo correcto, es el que no genera conflicto, ni división. Todo lo demás, sea lo que sea -hacer el bien, ayudar, cooperar, pelearse, etc.- es el deseo operando. Que genera confusión, desdicha, amargura.

* ‘…tenemos que preguntarnos por qué estamos aquí y encontrar mejores respuestas que el dinero y el placer personal’.

No sabemos por qué estamos aquí. Lo que sí que sabemos, si es que somos afortunados, es que cuando nos dividimos de los demás. Nos dividimos entre europeos y americanos, entre mujer y hombre, entre blancos y negros, musulmanes y cristianos. Todo va a ir a peor. Así que, hemos de empezar a descubrir. ¿Qué es lo que nos liberará de ese conflicto? De esa dualidad, de esa contradicción.

Y para ello, hemos de comprender el miedo. Ir hasta la raíz de ese miedo. Pues, el miedo nos confunde, nos paraliza, nos genera desorden. El miedo, es un invento de la mente. Que dice, esto me gusta, esto no. Me gusta vivir aquí, pero no allá, me gusta esta persona, pero esa otra no.

Y cuando no podemos elegir, optar, es cuando llega el miedo. ¿Sabe por qué? Ese miedo está ahí, porque no amamos a la vida, a la totalidad de la vida. Queremos amar sólo, a nuestra manera de vivir. No a la realidad, lo que está sucediendo. Inventando otra realidad, mi realidad confusa, desordenada, desdichada.