Torni Segarra

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* ‘…al separar, al dividir, al vivir en forma fragmentaria no vemos la totalidad de la vida, que se muestra siempre integrada. y llegamos por ejemplo a esta pandemia’.

Pero, la pandemia no es el problema, porque ella es fruto de la respuesta de la naturaleza a algo. Que, tal vez, somos nosotros. Pero, ¿qué solución le damos a esa enfermedad que ha llegado en forma de epidemia? La solución que le damos, es hacerle la guerra, aplastarla, destruirla. Es decir, la solución es más de lo mismo: división, conflicto. O lo que es lo mismo, desorden, caos. ¿Hay otra solución?

* Es verdad, si no actuamos para defendernos, es un deseo que es del miedo a hacerle daño al virus de la epidemia, Por tanto, cada uno que haga lo que tenga que hacer. Pero, eso quiere decir, que por eso las epidemias se suceden. Porque, el desorden siempre está ahí. Es como si quisiéramos apagar un incendio con gasolina, para quemarlo todo. Y se acabe el incendio. Sin ver las causas, lo que lo provocó, quién lo generó.

* ‘Entonces, O paramos naturalmente, en el ver, el escuchar, el darnos cuenta, o nos para la vida que siempre se renueva. Si paramos porque es un parar del ver, sin motivo no hay resistencia ni hay temor’.

Exacto. Y entonces, si hay una epidemia será solamente por la voluntad de la naturaleza. Por lo que, la pregunta es ¿de dónde nacen las epidemias, tienen alguna causa? ¿Las provocamos nosotros, por una manera inadecuada de sobrevivir?

* “Virus y electrificación de la Tierra” por el Dr. Thomas Cowan.
En1918, tras la masiva pandemia de gripe española, le preguntaron a Rudolf Steiner acerca de las posibles causas. Él dijo: “los virus son solo la excreción, el desecho de las células que han sido envenenadas. Son piezas de ADN o ARN con otras proteínas que son expulsadas de las células envenenadas. No son la causa de nada. “Las células están envenenadas e intentan limpiarse expulsando sus desechos que llamamos virus. Diferentes teorías actuales los consideran “exomas”. Cada pandemia de los últimos 150 años coincide con un salto cuántico en la electrificación de la Tierra.

En otoño de 1917 y en 1918, se introdujeron las ondas de radio alrededor del mundo. Cuando se expone a los seres vivos a un nuevo campo electromagnético, le están envenenando. Unos cuantos mueren y el resto entra en una especie de hibernación, viven más tiempo, pero enfermos. Luego empezó la Segunda Guerra Mundial y con ella una nueva pandemia por la introducción de los radares por toda la Tierra, que quedó completamente cubierta por los campos electromagnéticos emitidos por los radares. Fue la primera vez que la humanidad fue expuesta a esto.

En 1968, tuvo lugar la gripe de Hong-Kong. Fue la primera vez que fue afectada la cubierta protectora del cinturón de Van Allen -cuya función es integrar las radiaciones que provienen del sol, la luna, Júpiter, etc.–y distribuirlas a todos los seres vivos de la Tierra. En aquellos días, se lanzaron al espacio cantidad de satélites que emitían frecuencias radioactivas en el cinturón de van Allen. Y seis meses después tuvo lugar una nueva epidemia viral. ¿Por qué viral? Porque las personas fueron envenenadas y, por ello, expulsaban toxinas equivalentes a virus. Se pensó que era una epidemia de gripe.

En 1918, el departamento de salud pública de Boston decidió investigar acerca de los contagios en las epidemias. Así que, lo crean o no, cogieron a centenares de personas con gripe, tomaron muestras de sus excrecencias nasales y las inyectaron en personas sanas. Ninguna enfermó. Repitieron la práctica una y otra vez, pero no fueron capaces de demostrar el contagio. Hicieron lo mismo con caballos que, aparentemente, tenían la gripe española. Les pusieron sacos en la cabeza, de forma que estornudasen dentro. Luego ponían el saco en la cabeza de otros caballos y estos no enfermaban. Pueden leer acerca de esto en un libro titulado “El arco iris invisible (The invisible rainbow)” de Arthur Firstenberg. Él ha estudiado las diferentes etapas de electrificación de la Tierra y cómo, a los 6 meses, se producía una nueva pandemia de gripe en todo el mundo. Y no hay otra explicación.

¿Cómo pudo propagarse desde Kansas a Sudáfrica en dos semanas, de forma que todas las personas manifiestan los mismos síntomas? Además de que el modo de transporte (en 1918) era el caballo y el barco. No encontraron explicación: “No sabemos cómo se produce” fue la conclusión de aquella prueba. Pero pensemos en todas estas ondas de radio y otras frecuencias … que algunos de ustedes tienen en el pantalón o en las manos y que pueden enviar una señal al Japón que llega al instante. Así, aunque no crean que existe un campo electromagnético que interconecta a todo el mundo en pocos segundos, no hace falta discutirlo; es un hecho que experimentamos a diario. Y acabaré añadiendo que se ha dado un salto cuántico dramático durante los últimos 6 años en la electrificación de la Tierra.

Estoy seguro de que muchos de ustedes saben de qué se trata. Se llama 5G y tendrá 20.000 satélites emitiendo radiaciones, como las emitidas por vuestros móviles, y se usan continuamente. ¡Esto no es compatible con la salud! Siento decirlo: ¡No es compatible con la salud! Es un aspecto que desestructura el agua. Y si alguno piensa: “¡Bueno, no somos seres eléctricos, solo somos materia física!” entonces ¿por qué van a hacerse pruebas como los electrocardiogramas o electroencefalogramas o las pruebas de reflejos para conductores? Porque somos seres eléctricos y los productos químicos solo son los desechos de esos impulsos eléctricos. Y acabo con una adivinanza: ¿Cuál es la primera ciudad del mundo totalmente cubierta por el 5G? -Wuhan-. Exacto. Así cuando uno empieza a pensar en esto: estamos en una crisis existencial aquí y ahora, de una magnitud jamás experimentada.

Y no quiero jugar a ser un profeta del Antiguo Testamento, pero se trata de un hecho sin precedentes: la puesta en órbita de miles de satélites en la propia capa protectora de la Tierra. Y, por cierto, como quería decir antes, esto se relaciona con las vacunas. Esto me atañe pues hace un año tuve un paciente en plena forma que practicaba el surf. Era técnico electricista-electrónico que instalaba sistemas wifis para gente muy rica. (Esta profesión tiene un alto índice de mortalidad). A pesar de todo, él se encontraba bien; pero un día se rompió el brazo y le tuvieron que poner una placa metálica. Tres meses más tarde, no podía salir de la cama. Tenía arritmia y agotamiento total. Nuestra estabilidad funcional depende de la cantidad de metal que tengamos en el cuerpo, así como de la calidad del agua de nuestras células.

Por ello, si empiezan a inyectar aluminio a la gente, se vuelven receptores que absorben de forma amplificada los campos electromagnéticos. Y ello es una tormenta perfecta que puede explicar el tipo de dolencias que nuestra especie experimenta en la actualidad. Quiero terminar con una cita de Rudolf Steiner de 1917. Era una época diferente. “En la época en que no había corriente eléctrica, cuando el aire no estaba sometido a influencias eléctricas (hablamos de 1917) era más fácil ser humano. Por esta razón, para poder ser enteramente humanos hoy, es necesario desarrollar capacidades espirituales mucho más fuertes de las necesarias hace un siglo.” Así, les dejó este consejo: hagan lo posible por desarrollar sus capacidades espirituales, pues es verdaderamente difícil ser un ser humano en nuestros días”.

Ya tenemos algo. Ahora falta saber. Si en una próxima invención, de una máquina o aparato nuevo, todo se puede acabar. Acompañado por el humo de los aviones, barcos, coches, máquinas, etc. Voy a acabar de leer, lo que falta del texto. Gracias, por la información.

*Ahora, falta saber si podemos, sobrevivir sin esos aparatos generadores de ondas electromagnéticas. Que, seguramente, significaría descartar mucha tecnología. Que precisamente, es la que nos hace vivir más años. Y dejar en manos de las máquinas, muchas actividades. Para que, podamos vivir como lo hacemos: poder dedicarnos a hacer deporte, actividades culturales, leer, viajar por todo el mundo sin parar, cambio de coches y de toda clase de máquinas del hogar, cada poco tiempo.