Torni Segarra

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* ¿Exhibicionismo o información? Puede que todo a la vez. Espectáculo también.

¿Hay libre albedrío o solo opciones falsas? Hay y no hay.

Pues, todo lo que digamos asertivamente. Es el resultado del ‘yo’. Que es el inventor de todos los males. 

Aunque el ‘yo’, nos empuja hacia delante. Qué es más de lo mismo desde siempre: fragmentación, competitividad, deseos. Lo que nos lleva al conflicto, a la crueldad, a la violencia, a las guerras.

* “Ore por los abrazadores No estamos bien ¿Sabes lo difícil que es no abrazar cuando un abrazador de corazón? La lucha es real”.

La lucha es real. Hasta que llega la violencia con su crueldad infinita.

Para que no llegue la violencia. Uno ha de ser amable, educado.

No ser brutal, zafio, salvaje.

No incitar al odio, a la confusión, al desorden, a la anarquía. 

Entonces, la paz y los abrazos. Y las sonrisas. Y el gozo al vernos. Estarán en nosotros.

Si no lo hacemos así. Llegaran la amargura, los lloros, las venganzas, las carnicerías de las guerras.

Como ya ha pasado tantas y tantas veces.

* “El momento en que estás listo para dejar de fumar suele ser el momento justo antes de que ocurra un milagro. No te rindas”.

Los milagros no existen. Sólo existe la casualidad.

La casualidad es la belleza de la inacción.

Donde todo queda hecho.

O mejor dicho todo se ha hecho.

Sin los deseos absurdos de desear el poder, la riqueza, la mundanalidad enloquecida.

Porque eso es el origen del desorden, la anarquía. La fealdad de la violencia, las guerras.

* “Podemos hacer lo que deseemos, en el sentido de “experimentar”, en este mundo físico al que hemos venido. sin embargo, no debemos olvidarnos de las consecuencias: la siembra es libre pero la cosecha es obligatoria”.

Pero tanto la siembra como la cosecha. Eso no depende de nosotros. Los agricultores, eso lo saben de primera mano.

Además, están los precios. Y que paguen los compradores de las cosechas.

Nosotros tan poca cosa que somos. Sólo podemos hacer lo que hemos de hacer.

Los resultados no son, no es cosa de nosotros.

Y en cierto modo, eso nos libera de responsabilidades.