Torni Segarra

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* ‘Francia: Macron promete represión contra el islam político’.

El problema es que, no degenere en racismo. Últimamente tan extendido, por todo el mundo. Cuando más movimiento hay, cuando más facilidades para ir de un sitio a otro. Las personas se atreven a buscar fortuna. Eso es la consecuencia, del progreso tecnológico. Y como consecuencia, del dinero que se mueve por todo el mundo. Y eso es imparable. Ha de ir a más. Porque el desarrollo tecnológico, no va a parar.

* Todos somos cada uno. Seamos conscientes o no.

* Buenas, tardes. No tengo tiempo para contestarte. Lo haré cuando puedo. Sólo he de decir, que el amor no muere. Creo que eso, es cuestión de cada uno. Lo veo así.

* ‘Cuando la mente dice: “Soy inteligente”, ya no es inteligente porque es consciente de sí misma’.

O lo que es lo mismo: cuando uno dice que sabe, es que no sabe. Nosotros somos una parte. Y la parte no puede abarcar a la totalidad. Como la totalidad, sí que abarca a todas las partes. Cuando uno dice que sabe, se convierte en parte. Y cuando uno dice, tal vez, puede ser, no me aferro a nada, miro y vivo con libertad, sin conclusiones, Entonces, la parte desaparece. Y llega la totalidad de la nada, del vacío. Y esto es, lo que genera paz, orden, amor.

* ‘¿Puede el amor quedar atrapado en la rueda del cambio? De ser así, entonces el amor también podría ser odio, el amor seria odio’.

Pero, cuando odiamos con todo nuestro ser, con todas nuestras posibilidades. Entonces, el ego, el ‘yo’, no está porque en ese momento, no hay división interna en nosotros. Y, por tanto, el amor está ahí. Cuando tú me odias a mí, porque tienes tus razones, si en ti no hay división ni conflicto, eso es amor. Por eso, el amor es tan extraño, peligroso, embriagador. Porque, el amor es la libertad total, absoluta.

Por supuesto, luego están las consecuencias de ese odiar. Y por eso, el amor es tan perturbador, desconcertante, para el que lo ve externamente, cuando lo vemos en los otros. Por eso, juzgar es tan banal, tan superficial, absurdo. Porque, no somos conscientes, de la totalidad de lo que es la vida. No la pequeña, estrecha, mezquina. Si no, la que abarca el infinito, con sus infinitas posibilidades.

* Las diferencias culturales, entran dentro de la libertad, el respeto a la diversidad, de cada cual; y su manera de vivir. Otra cosa, es la exclusión, el aislamiento, el odio continuado, persistente, que se convierte en racismo.

* ¿No somos una consciencia que se acaba, se extingue, como una energía -un trueno, un relámpago- que se reintegra a totalidad? El fin, la muerte, es la integración a esa energía que todo lo mezcla y redistribuye. En un orden, que parece inescrutable para nosotros.

* Cristo, hablaba para que entendieran, lo que era la vida en realidad. Y por eso, ‘inventó’ -pues ya estaba inventado- el amor cristiano. Pero, ese amor estaba ‘en contra’ de los ricos, poderosos, de los que mandan y dirigen el mundo, con su egoísmo y egolatría.

* Quedarse en la bandera, las banderas, de un lugar que ha sido invadido militarmente, desde hace setenta años. ¿Eso de las banderas, los trapos, qué importancia tiene ante el dolor, el horror, el holocausto, de la invasión, dominación, torturas, asesinatos, robo de tierras, expulsión de los nativos -algo así como sucedió en Norteamérica, con los nativos Apaches, Cheroquis, Cheyenes, Pies Negros, Seminolas, etc.-?

* Lo que digo, es lo mismo que la metáfora del elefante y los ciegos de nacimiento, que tocaban una parte. Y creían que esa parte, era, es el todo.

 Por eso, dije -repito el comentario-: Tanto se puede negar. cómo afirmar, el creador del universo -dios-. Entonces, ¿para qué queremos pelear, para demostrarlo o negarlo? Pues, esa lucha no tiene fin.