Torni Segarra

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Diálogos-comentarios con una persona:

* Lo que sea, saldrá, llegará. No hay que preocuparse. Sólo la libertad, se encargará de hacer lo adecuado.

* ¿Quieres decir algo más? Has contado muchas cosas bonitas.

* Gracias. Voy a seguir con lo que me viene, para contestar. A ver, si te puedo llamar dentro de un rato.

* Vale. Pásalo, bien.

* Todo va junto: la belleza, la atención, la compasión, la libertad, la inteligencia. Donde da igual lo que diga la mente, esa calma y esa compasión son imperturbables.

* Sí, es importante la atención a lo que hacemos. Pues, eso nos deja libres de errores, descuidos. O rabia, enojo, por haber fallado en lo que llevamos entre manos.

* Es algo que nos llena completamente, ver que las personas colaboran con nosotros, cuando hay dificultades. Entonces, uno se da cuenta del valor que tiene la amabilidad, el respeto, la compasión que tienen con nosotros. Eso es lo más valorable, que nos puede suceder. Eso es la dicha de la vida. La comunión, con todo lo que existe.

* No lo decía por la atención. Lo decía por las personas, que te han ayudado, sin conocerte de nada. Eso es lo que más me conmueve.

* Y ahí, también está el tú quién eres. Que, aunque ellas no te conozcan, sí que perciben tu vibración, que les motiva y se ven atraídas hacía ti para ayudarte.

* ‘Por otro lado vivir en un pueblo rodeado de tan intensa energía trae consigo en las personas que quizás por lo que cuesta asentarse aquí, algo más de humanidad’.

No. Los puede aquietar más. Tal vez, no tienen ansiedad, estrés. Pero, cuando las cosas salen torcidas, son como todos, vengativos, rabiosos, destructivos.

* Pero, estamos investigando. Y cuando se investiga, puede llegar lo nuevo. Lo que hace caer, lo que no nos sirve. Para que el desorden, el conflicto, no llegue.

* Sí. Para percibir hay que tener una percepción directa. Y esa percepción, que actúa como un rayo, es la que nos da la calma. Sin contradicción, sin conflicto, sin víctimas ni verdugos.

* Lo más importante es la relación. Con las personas, los vegetales, los animales, las piedras, los insectos, los muebles, la ropa, los alimentos, la luz eléctrica, el agua, el dinero, nuestra energía. Si fallamos en algo que existe, nada tiene sentido. Pues, aunque no lo veamos, estaremos divididos, fragmentados de todo.

* No lo sabemos. Porque, si se acelera lo máximo posible todo, no sabemos si hay división entre la vida y la muerte. ¿No recuerdo si ya hemos hablado de ello? Si todo es una unidad, la vida y la muerte están juntas, unidas. Porque, el tiempo no es el que nosotros vemos, creemos que es. Entonces, pongamos que en una fracción de segundo pasamos de la vida a la muerte. Pero, al revés también.

No solamente nosotros, sino todo lo que existe. Y finalmente, es preciso que todo sea una unidad. Todo se trata del tiempo cronológico y psicológico, tal como lo vemos -que es una ilusión; se podría decir, que es un tiempo para los terrícolas-.

* Creo que no has captado lo que quería decirte. A ver si ahora lo ves. Tú filmas la vida de un gato. Desde que nace hasta que muere. Por tanto, lo que se ve duraría lo que ha durado el gato, que se mide por nuestro tiempo, el de los seres humanos. Pero, si tú coges toda la filmación y la aceleras mucho, mucho.  Verás pasar imágenes rápidas, Digamos que, pasa toda la vida en unos minutos. Pero, si lo aceleramos a tope no veremos nada. Y en esa nada, se sucede el nacer y el morir.

Pero nosotros. a esa velocidad no podemos ver lo que sucede: pongamos nacer, crecer, morir. Pero, al correr tanto, todo se junta a la vez: nacer, crecer, la vejez, morir.

No sé si lo puedes ver.  Que no habría nada, como lo vemos nosotros, la vida, con su lentitud hasta llegar a la muerte. Y el misterio es, cómo esa energía que está en todo, en todas partes, llega a materializarse y convertirse en todo lo que vemos: el sol, la Vía Láctea, la tierra y todo lo que hay en ella.