Torni Segarra

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* ¿Para qué darle tanta importancia a un cuerpo muerto? Cuando hay una urgencia, una pandemia, que es como estar en un estado de guerra. Hay largas colas -en pleno estado de confinamiento- para recoger algo de comida y no morir de hambre. Falta material imprescindible para la eficiencia preventiva y curativa de los hospitales.

Por eso, enterrara a un muerto, es algo banal. Una pérdida de tiempo, de energía. Una superstición, inútil.

* Por supuesto, todos los niños son también hijos nuestros. Si eso lo hacemos realidad, cada niño que está con nosotros, lo hemos de cuidar, tratar con sumo cuidado. Preocuparse de que coma adecuadamente, de que sus padres tengan lo necesario para poder suplir las necesidades de su hijo. Y también educarlos de manera que no haya guerra. Por eso, si amaramos de verdad a los niños, a nuestros hijos, no tendríamos ni un solo día más de guerra.

* ‘La inteligencia es percibir “qué es””

Ahora la cuestión es: poder, ser capaz de percibir lo qué es.

* ¿Morir? El que lo proponga. Que se lo pregunte él. El que se cree iluminado, ha de empezar por su ejemplo, por él.

* Todo parece, como siempre, muy infantil, fanático. Es su estilo y manera. Por cierto, ¿va siempre maquillado?

* Las plagas, las epidemias, las pandemias, es cosa de la naturaleza, del universo. Que todo lo consiente: que los provocadores de las plagas, las epidemias, etc., las provoquen. Y luego, después de la matanza y el sufrimiento, cesen.

* Cabrona, puede significar una mujer que chincha a los hombres por los cuatro constados. Es como un cabrón, pero en mujer,

* ‘La peste’, es el relato -en versión actual- de lo que está sucediendo en Europa, y otros sitios, ahora. De caos, de confusión, de muertes, de dolor, de impotencia, de miedo, pánico, de todas las miserias humanas.

* Las generalizaciones, con respecto a la derecha o la izquierda, siempre serán incorrectas. Pues, hay muchas maneras de ser de derechas y de izquierdas.

* “Cualquier lugar que amemos es para nosotros el mundo”.

Pero, si nos quedamos con eso, estamos atrapados, poseídos. Mirándonos el ombligo, pensando que es el mejor lugar del mundo.

* ‘Así lucen los rostros de los médicos que luchan contra el coronavirus’.

Y además están felices. Habiendo estado con la muerte, con el trabajo abrumador, con el peligro de contagiarse y morir.

* ¿Cómo desaparecerá ese muro? Luchando contra él, no puede ser. Olvidarnos de él, tampoco puede ser. Solamente, nos hemos de hacer amigos de esa barrera. Que nos divide de la realidad, de lo que es. Y entonces, ese muro, nos contara su secreto, su esencia.