Torni Segarra

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* La liberación, la salvación, la libertad, el ser. Siempre han estado ahí. Sólo falta verlo, comprenderlo, vivirlo.

* El conflicto, llega de la división interna. Que nos provoca inseguridad, miedo. Querer cambiar o destruir eso que nos genera inseguridad.

Y llevado al extremo, genera racismo, crueldad, violencia. Contra los que vemos como diferentes de cómo somos nosotros.

* Cuestiono el que tú no puedas tener miedo. Es decir, ahora puede que no tengas miedo. Pero, lo que te provocará el miedo en el futuro. Tú no sabes lo que es. Creo que no ves. Que todas las mentes participan de la mente universal, global.

 Y volviendo, si el observador es lo observado. Entre tú y yo pasaremos por lo mismo. Frío, calor, y la defensa para que no nos deteriore. Tendremos ganas de comer, de dormir. Ganas de una buena relación. Con personas serias, profundas, inteligentes. Buscaremos lugares bonitos, tranquilos, para sosegarnos. ¿Por qué te cuesta tanto comprender que entre dos personas no hay diferencia alguna? ¿Es por vanidad, fatuidad, complejo de inferioridad, algún trauma de malos tratos, etc.?

* Por tanto, todos tenemos miedo. Si empiezas a partir de ahí. Tal vez, verás que el miedo es una ilusión, que todos tenemos. Hemos de sufrir. Convivir con él. Como el cansancio o la vitalidad.

* El miedo, es el ego, el ‘yo’. Puede el ‘yo’ ¿acabar definitivamente?

* ‘Casi todos saben muchas cosas y están listos para aconsejar y enseñar a otros, pero la necesidad del tiempo es vivir en la vida. El hombre que no vive la vida espiritual no tiene derecho a enseñar espiritualidad.’

¿Qué es la espiritualidad? ¿Quién vive espiritualmente? ¿Quién lo puede decir? ¿Quién tiene la autoridad para poner en un papel que dice, fulano es una persona espiritual, devota, santificada? Y si la tiene también tendrá que haber recibido la autoridad de alguien. ¿Comprenden el sinsentido de la autoridad espiritual?

La espiritualidad no es estar encerrados, aislados. Dándole la espalda a la vida, a la relación con las personas. Encerrados en una torre. Que se convierte en una prisión. Y cuyo resultado es una mente alterada, neurótica, desordenada.

* El amor cura la falta de capacidad curativa. Y al no operar el ‘yo’. También cura la vergüenza, la vanidad, la tristeza.