Torni Segarra

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* ¿Qué deseas? Ahora yo no lo sé. Por eso, di lo que deseas. Informarme de ti. Quién eres. ¿Qué motivos han hecho que solicitarás mi amistad?

* Tan sencillo que es. Y todo lo complicas. Los maestros, ¿no tienen ‘yo’ como nosotros. O sea, tú puedes ser una maestra. Lo harías lo mejor que sabrías, dirías palabras hindúes, yoga, meditación, etc. Pero no serías ni iluminada ni maestra, ni gurú. Porque, como ellos no te puedes deshacer del ‘yo’.

* Pero, ¿Que te atrae de mí? ¿Qué importancia has visto en mí?

* “La carga emocional la da la experiencia acumulada”.

O no. Porque, somos más que máquinas. En un nido de águilas hay dos crías. Las dos luchan para matarse. Y así comer más. Los padres no intervienen en la masacre del más débil. Que es echado del nido, de lo alto de un árbol, hasta el suelo.

* “Pensé que puedes ser mi verdadero amigo.”

¿Cómo lo demuestras? Sólo ofreces frases cortas. No te abres como lo hace un verdadero amigo.

* La meditación, es el intento de apaciguar la mente. ¿Puede eso ser? No. Porque la mente es ingobernable. La realidad, es que la mente no puede estar siempre en meditación. Ya que el ‘yo’ se va y vuelve. Sin cesar. En una dinámica que no tiene fin. Ver esa realidad, comprenderla, sin huir de ella, es lo que libera a la mente de los problemas.

Es decir, esa es la única meditación que podemos hacer. O sea, la meditación, la unión total con la vida, es caprichosa. Y por tanto incontrolable: Viene y se va.

* ¿Qué necesitas que haga para ayudarte?

* ¿Sin egoísmo? Pero dices respecto de la empatía: ‘…sentir esa alegría, gozo, o dolor por dependencia de lo que pasa esa persona’. ¿Pero la dependencia de una persona no es egoísmo, miedo?

* No entiendo eso que escribes. ¿Qué idioma es?

* ¿De qué quieres que te aconseje? Específica sobre qué.

* Todo son palabras del pasado. Lo que importa, interesa es el presente, el ahora. Porque el amor, es ahora. En este instante.

* No. Cuando la inteligencia opera no hay miedo. Porque ahí está el amor. Las máquinas, los robots, no tienen amor. Siempre hacen obedeciendo su programación, sea la que sea.