Torni Segarra

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1010. La muerte existe porque pensamos en ella. Si no pensáramos en la muerte, no habría ningún problema con ella. Pues, una vez muerto todo se acabó, nada nos va a molestar, pase lo que pase en la vida, para los que siguen estando vivos. 

En realidad, todo es muy sencillo, natural, cotidiano, como el nacer, como cualquier otra cosa que pasa cada día, a cada segundo.

 

 

1011. Hay algo más perturbador, misterioso: somos responsables y a la vez no lo somos de lo que hacemos o no hacemos. Lo superficial, es creer que sabemos todo. Pues las ideas y teorías, no son los hechos que suceden a cada instante, siempre cambiante, con lo que acaba de suceder.

 

 

1012. El problema de ser racista, xenófobo, es que no se tiene ni compasión ni amor. Por lo que, fatalmente atraemos a los otros que tampoco tienen ni compasión ni amor.

 

 

1013. El problema de los ricos, es que siempre quieren hacer lo que les da la gana, ya que en cierto modo lo hacen. Pero como todo no se puede tener, cuando tienen obligaciones que cumplir, se vuelven intratables, maleducados, llenos de rabia, de odio, hacia los que quieren que cumplan la ley.

 

 

1014. Si hay severidad para unos, también lo ha de haber para todos los demás. Si no en vez de democracia, será una partitocracia de los herederos del viejo régimen dictatorial.

 

 

1015. No lo entiendes, pero te lo explico: los enemigos son los asesinos. Porque ninguno de los dos enemigos quiere ceder, renunciar a algo, para que no prosiga el enfrentamiento, el conflicto, la violencia, la guerra.

Por eso, el vencedor tiene un plus de asesino. Porque el vencido que ya está muerto, no puede responder, proseguir luchando para vencer. Y por eso, es el perdedor. Aunque tenga las mismas motivaciones y actos asesinos.

Y eso demuestra, que todos somos iguales. Cada uno desempeñando un papel, un rol, en la vida para poder sobrevivir. ¿Podemos vivir sin conflicto, sin nacionalismos grandes o pequeños, sin ideas políticas, religiosas, o de otra índole?

 

 

1016. Sí, es verdad. Todos somos iguales. Pero, los ricos, los muy poderosos, tienen más capacidad de destrucción, de maldad. Porque su egoísmo es más grande y poderoso, para poder hacer daño. Aunque ellos se presentan, como si no lo hicieran.

 

 

1017. No se trata de la ley, que es fácil de cumplirla. Se trata de las leyes que no cumplimos, y por eso, nos hacen corruptos: las influencias, las prebendas, los negocios y sus beneficios inmorales, que los otros -los menos afortunados- no pueden ver.

 

 

1018. Pues, claro. Por eso, no soy rico, ni milmillonario. Porque no quiero ser corrupto ni inmoral.

 

 

1019. No la estoy culpando a ella. Me refería a la manera de vivir de las personas ricas, multimillonarias, en general.

 

 

1020. ¿No te das cuenta que si hablas mal de alguien, éstos van a hablar mal de ti? Las mentes de las personas cuando están enervadas, alteradas, son como un mar embravecido, donde no se puede navegar, nadar, pescar, no se puede hacer nada. Pero, cuando el mar se aquieta, entonces podemos pasear por la orilla, bañarnos, etc. Y eso mismo pasa con nuestras mentes.

Por eso, todo lo que sea dejar de obsesionarse culpando, criminalizando sin parar, cada día, cada hora, a otras personas -aunque crees que son tus enemigos- te pone neurótico, como un loco, que quiere destruirlos.

Si pudieras estar en paz contigo mismo, entonces generarías compasión, amor por todas las personas. Y, ya no los verías como enemigos. Porque, los verías como todos los hombres: que quieren, pero no pueden. Quieren ser demócratas, santos, perfectos, pero no lo pueden. Así que, todos somos dignos de compasión.

Todos los hombres para poder sobrevivir, han de hacer daño a los otros. Jesús, como actuaba contra el Sanedrín, contra el imperio romano -los muy ricos y poderosos de aquella época-, le decía paganos, les decía que sólo había un dios verdadero -el de él-, les demostraba que había que tener compasión con los pobres, la chusma, etc., estaba provocando que le respondieran.

Es decir, no hay verdadera santidad. Eso no es un hecho, es una ilusión, un invento de las religiones organizadas para atrapar a las personas.