Torni Segarra

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1547. El propósito de la vida es sobrevivir. Y para ello, somos capaces de todo: destruir la naturaleza, destruir a los demás. Hay que ser muy sensible para renunciar al egoísmo. Pues en ello, puede que nos juguemos la vida.

 

 

1548.  ‘Si no fuerais tan de modernos…. No cuesta nada casarse y si no lo haces es porque no quieres a esa persona a tu lado’.

O, porque no se quiere entrar en la dinámica de esclavitud. El amor no tiene nada que ver casarse o no casarse, en firmar un papel meramente burocrático.

Eso se hace porque somos incapaces de vivir en orden, que nada tiene que ver con papeles, documentos.  Ya que todo eso se hace, por motivos de placer y seguridad. Es decir, ‘Esta persona es mía, ya que lo dice un papel. Y para que se vaya, sea libre, necesita otro papel más’. 

 

 

1549. Eso ya se sabía, se vía venir desde el mimo principio. Pues hay que ser muy modernos, muy progresistas, muy humanistas, para darle la libertad que necesita otro.

 

 

1550. Por otra parte, darle mucha relevancia a eso, es exagerar. Ya que los políticos, para vencer y permanecer en el poder, han de ser contradictorios.

Y. ¿todos no hacemos también lo mismo, en nuestro ámbito, para poder sobrevivir? Pues la vida, ¿no es contradicción? Queremos ser pacíficos, pero no lo somos. Queremos, respetar la naturaleza, pero para sobrevivir hay que destruirla.

 

 

1551. Puede que sea verdad o no. Y para saberlo, hay que investigarlo para aclararlo. Llorar no sirve sólo para aclarar las cosas. 

 

 

1552. Lo que está claro, es que hay dos maneras de encarar la vida. Y que cada uno dice que es la suya la correcta. Y eso es tan viejo, como nuevo, actual, de ahora.

Por lo que, las ‘Cruzadas’ actuales, se tienen que afrontar y responder como cualquier otro reto de la vida. De nuestra vida cotidiana.

 

 

1553. El nombre es el pasado que se expresa con palabras. Pero, aunque usemos las palabras, no nos agarramos a ellas. Y aunque todo parece muy complicado, se convierte en muy sencillo.

Pues al no operar el ‘yo’, las palabras son blancas, inocentes, como si conociéramos su sentido, su significado. Aunque las respuestas son el orden, que no conoce la división. 

 

 

1554. Las Cruzadas, fueron una manifestación de la división interna. Que al exteriorizarse generan conflicto, enfrentamientos, violencia.

Ahora, sucede los mismo: dos maneras de vivir, que chocan porque estamos divididos. Así que, el problema de los seres humanos, es la división interna.  

 

 

1555. Sí ya sabemos lo que hacemos en el ámbito político: todo para mí -para vencerte-, y nada para ti. Y para eso los políticos, inventan las leyes para que eso sea así.

Los políticos los votamos nosotros, ¿no? ¿Puede un no corrupto votar a un corrupto?

O sea, que el político que manda, puede cambiar las leyes, la constitución, las normas, etc. Por eso, a veces las leyes dan risa: hace tan solo unos años no se podían divorciar, era ilegal; y lo mismo pasa con el aborto, que en algunos países es legal desde hace mucho tiempo, y aún hay otros que ponen pegas, obstáculos.

 

 

1556. ¿Es posible que, en el siglo XXI, todavía haya personas que no entienden lo que es un divorcio, una separación? ¿Por qué es eso?

Es porque están obsesionados con su estado, que ven imposible divorciarse. Ellos dicen: es mía y no le quiero dar la libertad. E incluso, dicen: antes la mato que la dejo libre. 

 

 

1557. Luego hablan de la libertad, de los derechos humanos, hablan de la civilización, hablan de que son cristianos discípulos de Jesucristo, hablan y hablan sin parar de todo ello.

Pero están dispuestos a empuñar un arma para salirse con la suya, destruir al necesitado de libertad, de respeto, de dignidad.

 

 

1558. ¿Sabes que se ha hecho un estudio en el que se investigaba a las parejas muertas, porque no había divorcio? El resultado fue, que desde el año que se abolió, por el dictador Franco, el divorcio, hasta su muerte, que es cuando volvió a ser legal, muchos maridos morían envenenados por sus mujeres.

¿Por qué pasaba eso? Porque no había respeto, ni libertad, ni orden. Sólo estaba el ‘orden’ de un dictador, de los católicos supersticiosos, idolatras, fanáticos. Que parecía toda una inquisición.

 

Y aunque parece mentira, extraño, cosa de subdesarrollados, aún hay algunos, muchos que quieren volver a eso.