Torni Segarra

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85Sin perdón, sin perdonar somos peores que los animales; somos enfermos mentales. Pues quiere decir, que una experiencia del pasado nos ha atrapado y vivimos poseídos, atrapados por ella. Sin posibilidad de ser frescos, nuevos, ágiles, cosmopolitas, sin poder mirar a los ojos de los demás, obligados a vivir en nuestro pequeño agujero.

 

 

 

86. La meditación que lleva a la unidad, es peligrosa. Porque nos deja libres. De manera que uno puede hacer actos deshonestos, violentos, como si no lo fueran.

Igualmente, perturbador es el amor, que sólo puede ser cuando el ‘yo’ no opera, ya que sólo existe la unidad con todo; y en ese amor también podemos hacer toda clase de maldades.

Por eso, la vida es como una representación teatral en el que cada uno le toca un papel, un personaje, del que no se puede cambiar, ni salir.

 

 

87. Los pensamientos aparecen según el momento y las circunstancias. Cuando está todo silencioso, cuando estamos más vulnerables, antes y durante el sueño, el pensamiento es más anárquico, ilógico, caprichoso. Por eso, hay que dejarlo que se manifieste, se agote y llegue a su fin.

 

 

88. La pregunta sigue ahí: ¿Puede una organización generar libertad a sus dirigentes y a los que participan de ella? Sólo si sus dirigentes son libres, la organización genera libertad.

 

 

89. La palabra jamás en el ámbito espiritual, psicológico, no es adecuada. Porque nosotros no lo podemos dominar ni controlar todo.

Si uno genera orden, está afectando a toda la humanidad. Por tanto, no importa lo que haga, que vaya lejos a hacer servicios sociales, caritativos, o no. El orden es vivir sin conflicto interno.

 

 

90. Nuestro trabajo consiste en darse cuenta de que estamos divididos, en conflicto; y ver qué podemos hacer para liberarnos de ese conflicto, que genera todo el desorden y el caos que hay por todo el mundo, Que se manifiesta en la indiferencia e insensibilidad, las desigualdades, la miseria, el hambre, la violencia; en ver a una persona, sin verla realmente que es lo más importante, que necesita respeto, cariño, afecto.

 

 

91. Creo que todo es igual como siempre lo ha sido. Lo que cambia es la velocidad con la que vivimos.

Es decir, siempre hemos viajado -desplazarse de un lugar a otro-, pero empezamos caminando a pie y ahora volamos por el espacio hacia otros planetas.

 

 

92. Cuando estamos enojados, cuando todo es enojo, si tenemos la suerte de no huir ni querer cambiarlo, ese enojo se convierte como un amigo que nos cuenta su secreto.

 

 

93. El miedo siempre va a estar en nosotros, de manera que hemos de vivir con él. Pero ese miedo cambia, cuando vamos más allá de él, cuando no hacemos un problema de él.

 

 

94. La identificación es egoísmo, hasta el extremo que nos creemos que nosotros somos los culpables de los problemas -los nuestros y de los otros-.

Por eso, los egoístas siempre están enrabietados, heridos, amargados, cuando les dicen que su país no da la talla, cuando les dicen que su religión no es real, cuando les dicen que sus políticos no van a solucionar todos los problemas. Ellos lo quieren todo, además tienen la solución a todos los problemas; porque sus ideas y teorías, son las mejores.