Torni Segarra

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157. Creerse algo especial, no incluye la no corruptibilidad del cuerpo. Pues, todos los cuerpos han de desaparecer consumidos por el paso del tiempo.

 

 

158. Una organización tan grande como Iglesia Católica, ¿se puede controlar, administrar sin corrupción ni inmoralidad? No, porque todas las personas somos de alguna manera corruptos e inmorales.

Por tanto, primero aceptarlo, sin esconderlo. Y luego no perder el horizonte, y saber que robar un euro no es lo mismo que robar millones.

 

 

159. Pero, como la mente es ingobernable, es decir la vida es caprichosa en sus maneras, tampoco podemos manejar nuestros centros para que estén equilibrados. Pues todos estamos desequilibrados, aunque unos más que otros.

 

 

160, ¿Todo plan, todo método, por noble y bueno que nos parezca, no nos atrapa, esclaviza, nos llena de desdicha? Y, entonces toda la frescura de lo nuevo, lo que nadie ha tocado, lo que está más allá de lo viejo y conocido, de lo repetido, lo rutinario, no está ahí.

Porque a nosotros nos gusta vivir seguros, planificar, ser seguidores, seguir la corriente de la moda ya sea en el corte del pelo, en el vestir, como en entregarse a una idea o teoría que nos parece la salvación, ya que creemos que nos va a solucionar todos los problemas.

 

 

161. ¿El mismo deseo de orden, no engendra desorden?

 

 

162. El espíritu no es un hecho, es un invento para poder soportar la angustia de la nada. Al no haber comprendido cómo funciona el pensamiento, la mente, la vida, el universo.

 

 

163. La vida incluye al cuerpo, que es real. Lo que no es real es el ego, el ‘yo’, que nos divide de la realidad del cuerpo, de la naturaleza, de todo lo que existe. Y es al dividirnos de todo lo que existe, cuando llegan los problemas: frustraciones, conflictos, disputas, miedos, ilusiones.

 

 

164. Sin tener unas buenas relaciones de afecto, de amistad, de respeto, todo lo que hagamos será feo: haremos de la vida sólo un negocio.

 

 

165. El muro -y el bloque comunista- no cayó por la voluntad de unos cuantos. Cayó porque no había más cera que la que ardía, hasta que se acabó. Como pasa en todo. La ilusión nos hace creer que somos nosotros, con nuestra voluntad, que lo cambiamos todo.

 

 

166. Los tiempos, los siglos, pueden cambiar, pero la mente permanece igual que siempre. Todo sigue igual, menos los personajes que al morirse son reemplazados por otros.

Aunque, rara vez sucede un cambio superficial o no -según nuestra visión reducida e incompleta de los hombres-, que nuestra ilusión lo convierte en extraordinario.

 

 

167. El amor es lo nuevo. Y para que venga lo nuevo, hay que ser muy sano mental y espiritualmente. De manera que los que se obstinan en no dejar que llegue lo nuevo, son retrógrados, carcas, mental y espiritualmente.