Torni Segarra

Seleccionar página

593. Porque, tal vez, eres incapaz de ver y aceptar que ellos son como tú. Son unos especialistas, como lo son los carpinteros que hacen unas sillas y muebles maravillosos; o, como tú eres un mago de la escritura y los juegos de palabras para investigar, distraer, hacer reír.

Cada persona tiene el valor que le dan los otros. Eso se ve en política, donde unos odian y otras alaban a un mismo político. Y ese paradigma ocurre en todos los ámbitos, en todas las personas.

 

 

 

594. Y, ¿cómo se consigue eso de que no ‘estén en su derecho de juzgar la vida privada de los demás’, los vas a obligar, imponiendo una dictadura, cruel, brutal?

 

 

 

595. Eso, eso. O, todos están zumbados o ninguno. No solamente está zumbado el que odio, el que actúa como no queremos que lo haga; sino que, todos tienen, tenemos, cierto grado pequeño o grande de zumbado.

 

 

 

596. Como ese señor en todas partes hay a montones. Lo que pasa es que ese señor, es todo un presidente. Y eso es decir mucho, pues tiene un gran poder.

Tal vez, podría curarse de su locura. Pero tiene un problema, que ha nombrado a un equipo de gobierno, igual de locos como él -o incluso alguno más que él-. Por lo que tendrían que cambiar todos a la vez. O, descartar los que no quieren cambiar.

 

Porque en estos pocos días de mandato, a veces da la impresión de que se dé cuenta que es un poco payaso, que eso que tiene entre manos no es un espectáculo, un show, en Las Vegas. Que los otros presidentes no son como él, al menos en sus maneras un tanto chabacanas. Y claro, él también tiene su vergüenza cuando se contrasta con los otros, que no son tan vulgares y chabacanos.

 

Los periodistas, que no le ríen sus tonterías y animaladas -que son muchos, entre ellos el Washington Post, el New York Times-, también le está haciendo mella: sabe que no va a poder dominarlos, callarlos.

 

 

 

 

 

597. Lo más sagrado que hay es la igualdad de todos. Pues, eso es la libertad.

Y la igualdad y la libertad, para que sean, ha de ser para todos sin excepción.

Ahora vienes tú, Susie, y dice: ‘No, a este señor no lo toques, no digas nada de las tonterías, idioteces, que dice y hace’.

 

Y eso, sí que no es democracia. Eso es la dictadura, que los fanáticos, ignorantes, ciegos, quieren que todos aprueben y acepten.

 

 

 

 

 

598. No hay manera de eludir la realidad de la vida. La vida es su dolor por perder, desaparecer. Y por mucho que usemos palabras, para decir que eso se puede cambiar, eso es una ilusión.

 

Es como cuando estamos en el campo paseando, lejos de la ciudad, y empieza a llover. Y empezamos a correr, asustados, creyendo que así nos libraremos de la lluvia, de mojarnos. Pero no, corramos o no, nos vamos a mojar, porque en todos los sitios por donde pasamos para ir a cobijarnos llueve abundante mente.

 

 

 

 

 

599. Nada sale de la pared. Todo tiene su causa, origen, su continuidad. Pero responder, ojo por ojo y diente por diente, parece ser que no es lo más adecuado. Eso no quiere decir, que uno si quiere defenderse de la manera que sea, no tenga ese derecho. Hay libertad para que cada cual, haga lo que tenga que hacer.

 

 

 

 

 

600. Hay que ver lo crudos y brutales que somos con los que odiamos. Usando las palabras más ofensivas, hirientes. Pero para los nuestros, estamos ciegos, o dejamos pasar las mismas actitudes, aún más graves, de semi dementes.

Y eso, no genera paz, no violencia. Violencia, que tanto nos ha hecho y hace sufrir. ¿Aún no hemos tenido bastante? Pues parece que la confrontación, la guerra, nos divierte, nos excita el placer de la animalidad.

 

 

 

 

 

601. La verdad, es libertad. Porque la verdad es amor. Y el amor no tiene miedo ni a la verdad, ni a la libertad.

 

 

 

 

 

602. El problema no es la pregunta, ¿Cuántos mentirosos probados dimitieron bajo Obama? El problema es, del que hace la pregunta. Porque el que hace una pregunta, es porque necesita algo que precisa, que le perturba algo en su interior. Y por eso cuando se hace una pregunta, se abre la puerta a la posibilidad, tanto de lo que quiere oír, como de lo que no quiere oír. Por eso, toda pregunta lleva en sí algo de agresividad, de perturbación.

Ahora, Susie. Explícame lo que te pasa. ¿Qué es lo que quieres decirme? Pero dilo como si no estuviéramos hablando de nadie. Pues solamente estamos hablando del ser humano en general, de la raza humana, es decir de todos los seres humanos.

 

 

 

 

 

603. Dice el muerto al degollado: ¿Quién te ha hecho ese agujero?

 

 

 

 

 

604. ¿Puede el ser humano dejar de ser egoísta, no un ratito, un día, dos o tres, una semana, sino todo el tiempo, para siempre?