Torni Segarra

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613. Si no estuvieras condicionado por la manera como vives, lo verías todo como lo relativo que es. Y entonces, esa vanidad que tenemos, no la proyectaríamos en los demás, que creemos que son geniales, los únicos, los más buenos. 

¿Cuándo empezaron a hacer las cosas sobrehumanas? Cuando empezamos a ser humanos: dejar de comer carne cruda, cubrirnos los pies para caminar, inventar las flechas, el arco, la rueda, el carro, etc., todo eso era el equivalente a todo lo que nos deslumbra ahora, el ordenador, los viajes espaciales, el trasplante de órganos. 

Por cierto, que la belleza no está solamente en lo que el hombre crea. Está también, en los cantos de los pájaros, en una salida o puesta del sol, en toda la majestuosidad de un árbol, un animal. 

Más aun, la belleza, lo extraordinario, está dentro de uno; y por eso depende de uno. A alguien la visión de una gran ciudad y su dinamismo, le puede provocar gozo, belleza, pero a otros no.

 

 

 

614. Hay que ver como los carcas de derechas, justifican lo injustificable. Pues todos somos iguales. Y por tanto, sujetos en esa misma igualdad ante la ley.

La furia, la rabia, el odio, que rezuman ante los que desprecian, hacia los que se burlan, hacen humor con ellos, ha desaparecido, como si nada hubiera sucedido, simplemente lo justifican, lo comprenden. Y a callar, que mañana será otro día. Por eso, por nuestras maneras, por lo que hacemos, nos conocen.

 

 

 

615. Siento la confusión que le haya podido provocar. Pero esa derecha que usted dice, no se sostiene. Porque, el partido que gobierna sí que dice, y todos los medios de comunicación también, que son derechas.

Ahora bien, si usted no se siente de esa derecha que gobierna, eso es otra cosa. Pero, eso los que no lo conocen personalmente, no lo saben.

 

 

 

616. Pero, ¿no crees que los llamados liberales, tanto de Europa, como los de aquí, acaban haciendo lo mismo que todos los demás grupos, tendencias políticas? Aquí hay uno que se decía que eran liberales, pero sólo están llenos de vanidad, de odio; son fanáticos, que sólo quieren el poder, salir ante las cámaras, hacer ruido, exhibirse, para conseguirlo; así que, parecen como si fueran subdesarrollados.

Creo que la solución de los problemas, ha de empezar por uno mismo, por cómo vive, qué es lo que hace con su vida, cuál es su comportamiento, si es honesto o corrupto, inmoral. Porque, qué sentido tiene que yo te hable, te exija, algo que yo no hago, sino que soy indiferente ante los problemas, las leyes más elementales que han de estar para generar, poner orden.

 

 

 

617. El problema es que nos olvidamos que queremos lo perfecto, cuando el hombre es imperfecto. Y todo lo que hagamos está condicionado por esa imperfección; lo que quiere decir, que proseguiremos con esa imperfección.

O lo que es lo mismo: el hombre es quiero, y no puedo. Por eso, es preciso que seamos compasivos, porque eso demostrará que nos conocemos. Y si nos conocemos, también conocemos a todos los demás, ya sean que estén cerca o lejos, en la otra parte del mundo.

 

 

 

618. Hablar sobre dios, si somos serios y profundos, lleva al descubrimiento de la verdad. Que es: Sólo sabemos que no sabemos nada.

 

 

 

619. Chorraditas -tonterías- las hay para todo. Pues las chorraditas, también pueden ser infinitas.

 

 

 

620. El genio, lo sería, si sólo él fuera el único genio. Pero, el zapatero remendón es un genio; como la mujer de la limpieza. que se esmera en hacer las cosas para que todo esté en orden, para que todo funcione adecuadamente.

O, ¿no es un genio el cirujano, que trasplanta un órgano, de un cuerpo muerto a otro que está vivo?

 

 

 

621. En un sentido mundano, se puede decir que alguien es un genio. Pero en un sentido espiritual, si lo miramos profundamente, todos somos genios; porque todos somos iguales, estamos unidos, relacionados unos con otros.

Al que se le llama genio, lo es entre otras cosas, por la ayuda que recibe de los que conviven con él, que le respetan que haga lo necesario para que lo sea. Necesita de los agricultores que le proporcionan comida, de los carniceros, de los que se la venden; necesita de los basureros que se llevan los desperdicios que él genera; necesita de todos para poder sobrevivir. Si no, no sería genio.

Además, es genio también porque hay unos que le ven como genio; cuando hay otros que lo ven como alguien, que tiene un oficio como otro.

Cuando casi nadie sabía leer y escribir, el que lo hacía, era visto como un genio. Y ahora es algo vulgar, que casi todos lo hacen.

El genio es, el que lo hace, lo reconoce, le da ese nombre e importancia.