Torni Segarra

Seleccionar página

 

1968. Hablas de la falta de sentido, que ha debilitado al ser humano. Y esa misma falta de sentido, es la que generó el arte como se entiende ahora. Porque, pretender enmendar a la naturaleza, transformarla caprichosamente, placenteramente, por vanidad, para usarla para aterrorizar, provocar miedo. Pretendiendo hacerlo todo más bello o más feo. Eso es ridículo, absurdo, un sinsentido.

Todos los artistas, pintores, escultores, escritores, músicos, etc., han intentado e intentan, vencer para transformar a su gusto la realidad. Inventando otra realidad, que más les gusta y conviene, satisface.

¿Se puede describir, pintar, toda la maravilla de un árbol, de un animal, de una persona? No se puede. Porque nosotros no podemos copiar, describir, a la atemporalidad. Todo lo que hacemos está caducado por el instante, el segundo que acaba de pasar, y por eso perece, está muerto.

O sea, que lo que hacemos es copiar lo de la vida, de manera que la matamos, ya que pretendemos que lo atemporal se comprima en el tiempo psicológico, como pasado, presente, futuro. Cuando la vida real, la realidad, es sin tiempo, atemporal, eterna. 

 

1969. Me has sorprendido, eres más descarado que lo que se veía hasta estos días que has salido en televisión, con tu cinismo, burlas, desprecio. Tú sabrás lo que haces. Pues ya sabes lo que hay.

 

1970. ‘Hay algo más en la vida de lo que vemos en la superficie’.  

Lo que hay más en la vida, que no vemos en la superficie, puede ser tan perturbador y peligroso, que puede que sea mejor no hurgar en ello.

Pues, el infinito, nos da la posibilidad de hurgar sin parar. Y a la vez, si somos inteligentes, si tenemos compasión y amor, ese infinito nos detiene.   

 

1971. Puede que, sin darnos cuenta, o sabiéndolo, estemos trazando lo que ha de ser nuestro futuro. Y así nos damos cuenta de quiénes somos, cómo vivimos.

Si vivimos en desorden, indiferentes a todo, medio dementes, lo que va a llegar es lo que no nos gusta. Por eso, aunque nos halaguen, nos encumbran, nos digan que somos genios, que somos de los mejores, eso no es real ni verdadero. Eso es subjetividad, estupidez, un negocio para beneficiarse, cosa de subdesarrollados.    

 

1972. Las creencias, son sólo ideas, palabras, proyectos, a lo que nos aferramos. Como si fuéramos personas poseídas. ¿No han visto como adoran a imágenes, a libros, a personas, a los países y sus fronteras? Son idólatras, paganos, mundanos.

¿Saben por qué lo hacen? Porque tienen miedo, viven indiferentes a lo que está sucediendo, sin empatía, sin afecto, sin cariño, haciendo daño. 

Porque, sólo quieren ganar, vencer ellos. Para seguir disfrutando de los beneficios de su negocio. Por eso, no son demócratas, son tiranos dictadores, egoístas crueles. En realidad, eso también lo somos todos, ¿no?: pues no queremos morir, renunciar, negar lo que somos.    

 

1973. Hay que recordar que desde que bajamos de los árboles, nos hemos hecho cada vez más destructivos, más violentos.

En los árboles ya comíamos alguna vez carne de otros monos más débiles, hormigas, termitas, etc.

Ahora parecemos más agresivos todavía, crueles, indiferentes. Aunque siempre ha sido así. Pero ese es nuestro sino: destruirlo todo con tal de sobrevivir.

Y por eso, ya hace tiempo que estamos buscando otro planeta donde se pueda vivir. Ya que ellos saben, que esta manera de vivir, no la podemos cambiar.   

 

1974. El miedo, el egoísmo, el ‘yo’, siempre van con nosotros. Podemos estar libres de ellos algunos momentos.

Por eso, si somos sinceros, realistas, honestos, no huiremos de ese hecho, de esos problemas. Y, entonces, todo adquiere otra dimensión, al no generar conflicto entre lo que es y lo que quiero.  

 

1975. Si no hay entrega total, absoluta, a lo que hacemos, a la vida toda, habrá división, conflicto, desorden, toda clase de desgracias, miserias, maldades.  

¿Es preciso pasar por todo eso, desorden, caos, anarquía, para comprenderlo como el hecho que es?  

 

1976. Ayer vi, la película sobre las matanzas entre Hutus y Tutsis. El genocidio de Ruanda fue un intento de exterminio de la población Tutsi, por parte del gobierno hegemónico Hutu de Ruanda en 1994.

Donde Francia, Inglaterra, Bélgica, Alemania, EEUU, eran las que habían de intervenir y detener las matanzas.

Sólo había unos cuantos cascos azules de la ONU, y un puñado de militares que se fueron porque no querían intervenir.

En Palestina, parece lo mismo, las potencias que mandan, no quieren implicarse de verdad para detener el genocidio contra los palestinos, por parte de los israelíes, que dura un siglo.