Torni Segarra

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1179. Cualquier cosa que triunfe, ha de ser una repetición del viejo paradigma, del establishment. De lo contrario, no podrían triunfar y proseguir los dogmas, que caracterizan al establishment: querer vencer siempre; por tanto, ser un triunfador; indiferencia con los perdedores, los menos afortunados; desprecio por la vida, con tal de conseguir la idea o teoría, lo que queremos, deseamos.

Y, como todos hacemos lo mismo, entonces todo se convierte en un campo de batalla. Los deportes, los concursos, las competiciones en los exámenes para conseguir un buen empleo, los nacionalismos grandes y pequeños, las religiones, la política, la mujer y el hombre, todo eso es por lo que batallamos, nos esforzamos, nos destruimos. 

 

 

1180. El populismo no es nuevo. Pues, ¿podría haber política sin el populismo? Siempre ha existido el populismo, lo que cambia es la intensidad, el grado, el nivel, sus maneras más finas o groseras, chabacanas. Y su respuesta.

Es decir, ¿Podría haber política sin las mentiras, falsedades, corrupción, inmoralidad? Np la puede haber. De lo contrario, no estarían tantos encausados, para llevarlos a prisión. A parte de los que nunca los podrán encausar, juzgar, condenar.

Porque, los que se encausan, detienen, condenan, es sólo la punta del iceberg, de la inmensa basura que hay escondida, no se ve; no podemos ver por las artimañas, la mafia que los ayuda por todos los medios posibles, para que no puedan atraparlos.

 

 

1181. Cuando cierta vez le preguntaron, ¿por qué gasea a los africanos para matarlos, eliminarlos? Respondió: Y, ¿qué quieren que haga?

Es decir, su manera de vivir, desembocaba, generaba la guerra. Y si quería vencer, tenía que ser el más guerrero para triunfar. Ese es el drama de la vida: vencer o ser vencido. ¿Puede uno vivir, sin vencer ni ser vencido?

 

 

1182. Sin unas buenas relaciones con las personas, las cercanas y lejanas, nada de lo que hagamos no tendrá sentido ni significado verdadero.

Ahora bien, en la vida para seguir vivo hay que tener suerte. De lo contrario ya estaríamos muertos. Las causas primeras no las conocemos. Sólo sabemos las consecuencias de vivir en el desorden, las malas relaciones, todos los problemas, conflictos, que hay entre nosotros: los celos, envidia, disputas, deseo de seguridad, el problema del aislamiento, el miedo al dolor, a la muerte.

 

 

1183. Lo importante no es lo que queremos que sea la realidad, que a nosotros nos gusta y satisface. Lo importante, es lo que hacemos con esa realidad, que no nos gusta ni satisface. Pues, lo que sucede, la realidad, es lo que es, lo que hay. Porque de ello, vamos a generar orden o desorden, armonía o división, conflicto.

 

 

1184. Le han dado demasiada manga ancha, lo han mimado, reído las estupideces, los accesos de mala educación, sus blablablás, sus mentiras, sus actitudes desafiantes, sus rabietas del que sabe que se le consiente todo, porque le tenían miedo.

Lo más miserable, aunque es la realidad nos guste o no, es que lo usaban para blanquear el izquierdismo del programa. Al ser un facha de ultra derecha.

Y, como en la política, esa es la miseria cómo funcionan los programas, cómo funciona la vida misma. Es decir, les han pisado los dedos. Al acostumbrarse a él. Ahora falta ver, si lo seguirán teniendo en el programa, o ya no volverán a incorporar.

Pues, siguiendo con las miserias de la vida, si les conviene seguirán con la misma comedia de siempre, prosiguiendo con un colaborador, maleducado, pedante, con sus tonterías, mentiras, su blablablá.

 

 

1185. Sin cambiar nuestra manera de vivir, la corrupción no va a desaparecer. Es como decir, que uno ama a alguien, pero es indiferente a esa persona, no la trata como es debido, con atención, respeto. Para deshacerse de la corrupción, para conseguirlo, hemos de ver la dificultad de que nos hemos acostumbrado a vivir por encima de nuestras posibilidades; pues, somos avariciosos, codiciosos, débiles, irreflexibles, no somos serios, siempre queremos más cosas, de todo.

Y como eso, no puede ser, pues caemos en las malas maneras, que nos hacen corruptos, inmorales. La necesidad de dinero es tan poderosa, como la necesidad de la droga para el drogadicto: nunca hay bastante, siempre se necesita más. Por lo que el problema es muy grave.

Y por lo visto, no se puede erradicar, pues desde siempre el ser humano ha robado, se ha aprovechado de los más débiles, los menos afortunados, con tal de conseguir lo que cree necesitar, para satisfacer sus deseos de placer, de seguridad, de sentirse seguro.

Y como eso es una ilusión, no puede ser, porque la seguridad no existe en absoluto, quedamos presos en ese absurdo de esa manera de vivir robando, engañando, maltratando a los demás.

 

 

1186. Hacer o repetir juramentos, se convierte en una especie de folclore, ritual, un espectáculo. Es como si amamos a alguien, y siempre se lo estamos diciendo, queriéndoselo demostrar con expresiones superficiales, estrambóticas.

Cuando el amor, no hace falta proclamarlo, jurarlo, pro, exhibirlo. Pues el amor se basta a sí mismo con los hechos. De manera, que esos hechos van a generar orden, libertad, no confusión, no división, no caos ni anarquía. 1192. Todo nacionalismo, genera otro nacionalismo. Porque, los nacionalismos se tienen que defender. Es como en un partido de fútbol, que por la fuerza de los hechos han de competir, disputar, luchar, los dos equipos. Con todos los efectos negativos que ello conlleva de enfrentamiento, división, conflicto, violencia, guerras. La pregunta es: ¿Por qué queremos ser nacionalistas? Es por un condicionamiento atávico, un condicionamiento heredado cuando vivíamos en el clan familiar, la tribu, la comunidad, que colisionaba con los otros que también hacían lo mismo. Ahora tenemos nacionalismos, regiones, partidos políticos, bloques, toda clase de entidades que nos dividen. Por tanto, ¿por qué vivimos así, si sabemos que toda esta manera de vivir nos divide, no lleva a la violencia, la guerra?

 

 

1187. Todo nacionalismo, genera otro nacionalismo. Porque, los nacionalismos se tienen que defender. Es como en un partido de fútbol, que por la fuerza de los hechos han de competir, disputar, luchar, los dos equipos. Con todos los efectos negativos que ello conlleva de enfrentamiento, división, conflicto, violencia, guerras. La pregunta es: ¿Por qué queremos ser nacionalistas? Es por un condicionamiento atávico, un condicionamiento heredado cuando vivíamos en el clan familiar, la tribu, la comunidad, que colisionaba con los otros que también hacían lo mismo.

Ahora tenemos nacionalismos, regiones, partidos políticos, bloques, toda clase de entidades que nos dividen. Por tanto, ¿por qué vivimos así, si sabemos que toda esta manera de vivir nos divide, no lleva a la violencia, la guerra?