Torni Segarra

Seleccionar página

323. Eso mismo también se puede decir del papa cuando hostiga, cuestiona, exige cambios en el carca cónclave, a los corruptos e inmorales ricos -aunque sin insultarlos-.

 

 



324. ¿Qué hay aquí, celos, ganas de poner orden donde hay desorden, injusticia, agravios más viejos que el picor, falta de libertad, mentiras y falsedades sin fin?

Cuando todo es, ni más ni menos, miedo para soltar el bocado.

Le decía el gato a la rata que la tenía en la boca para comérsela: Ten paciencia.

 

 

 

325. Eso no es de ahora. Eso es de toda la vida. Desde que la ultraderecha impuso su dictadura militar, el centralismo para enaltecer al nacionalismo español.

Todos los demás no cuentan para nada, sólo para servir a ese nacionalismo centralista español.

 

 

 

326. Estos no son de fiar. Están más colocados que las Sequoias. Por lo que, todo lo que nos digan ha de ser más precariedad salarial, más miseria para los pobres. Para que así, ellos y sus amos y señores pueden seguir viviendo corrupta e inmoralmente.

 

 

 

327. ‘El día en que los soldados se convertirán en guerreros, la guerra se detendrá.’

Porque verán tanto horror, tanta maldad, tanta masacre, tanta locura y miseria, que vomitarán; llorarán por lo que hacen, están obligados a hacer, cuando hacen la guerra.

Aunque, para la guerra, parece ser que no hay vacuna.

 

 

 

328. Si se me permite el preguntarlo, ¿el libre albedrío existe? ¿El libre albedrío no es una idea, un concepto, que nos damos cuenta de él, y por eso, deja de serlo? Pues cuando no opera el ‘yo’ solo hay un ver, un percibir la realidad sin opción, sin aprobación ni rechazo. Sólo ver y ver, el percibir de la consciencia, desde el vacío, la nada.

 

 

 

329. ‘Si consideramos al ego como un trastorno psicológico que todos sufrimos, entonces miraríamos de manera diferente al mundo.’

 

Porque, entonces no nos veríamos como si fuéramos enemigos, o amigos, sino como pacientes que vamos a tratarnos de una enfermedad: la del ego, el ‘yo’.

 

 

 

330. Todo lo que existe ha de reaccionar ante una energía diferente y alterarla, las piedras cuando sale el sol y se calientan se dilatan; lo mismo sucede con las lagartijas, que cuando sale el sol las activa.

Las plantas, también cuando un haz de energía llega a ellas, es preciso que reaccionen; al igual cuando reaccionan cunado tienen falta de agua o tienen demasiada. Pero eso no quiere decir que las plantas tengan conciencia de todo lo que está ocurriendo, ni son conscientes de ellas mismas, de ser. Somos como robots que respondemos a nuestra programación, condicionamiento, queramos o no queramos. Aunque hay robots más desarrollados que otros.

 

 

 

331. Para cuidar la naturaleza, hemos de generar orden. Y hasta que no tengamos orden en nuestras vidas, ese orden tan preciso para que la naturaleza no sea destruida, no podrá ser.

Por tanto, primero hemos de tener ese orden interno, para que al salir a fuera, exteriorizarse, actúe en todos los ámbitos, que incluye a la naturaleza.

Es como si una persona, que en su vida, y por tanto, en su casa, hay desorden, caos, ¿cómo a cuidar a su jardín, a sus plantas, adecuadamente?

 

 

 

332. ¿Rigor, de quiénes, de los que mandan o de los que son tratados como infrahumanos? ¿Cuánto tiempo se está esperando que haya unos salarios dignos -solamente como los europeos-? No más.

O, es que se quiere decir que somos europeos para solamente la parte que nos conviene, cuando los menos afortunados viven en la pobreza, la miseria de salarios tercermundistas, pensiones ridículas, servicios sociales a la deriva, falta de ayuda para conseguir una vivienda, tener un trabajo digno y no de esclavo.

 

 

 

333. Si se cambiaran los papeles: si tú fueras el perjudicado, tal vez te hubieras vuelto loco y habrías hecho alguna barbaridad. Si no te pones en el sitio del otro, del perjudicado, vas a encontrar escusas, vas a encontrar justificación, vas a acusar a los otros justamente de lo mismo que hacen los que siempre son beneficiados por la mafia centralista nacionalista española. ¿Tanto cuesta esto de ver? Le dice el gato, que tiene a la rata entre sus dientes: Ten paciencia.