Torni Segarra

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1710. ¿Qué se hace con el terrorismo? ¿Qué se hace contra la anarquía, el caos, la revuelta, la jarana, que quema edificios oficiales, incita al odio y a la guerra? ¿Qué se hace con los que quieren destruir, dar un golpe de estado violento, matar a otros que son considerados enemigos? ¿Qué pasaría si eso sucediera en Europa?

Cómo acabaron las acampadas del 15 M, con su movimiento, que fueron desalojadas por la brutalidad, la crueldad, la violencia extrema de la policía.   

 

 

1711. Como están obsesionados, paranoicos, todo lo que se diga lo cogen en su parte para favorecerse los nacionalistas centralistas, y para denigrar a los que quieren la libertad.

A ver si lo entienden: tanto esfuerzo se necesitó para que acabara la violencia terrorista, como se tendrá que hacer el mismo esfuerzo para conseguir la libertad.

Tienen la misma actitud, como el que tiene el culo de paja, que siempre se cree que se lo van a quemar. Y eso es una enfermedad: estar neuróticos.

 

 

1712. Cada uno que haga lo que tenga que hacer. Hay libertad total. De lo contrario la vida es triste, oscura, no tiene sentido.

 

 

1713. ¿Dónde está el verdadero amor? Antes habrá que decir, investigar lo que es el amor. ¿Hay amor si hay posesión, dependencia, explotación? ¿La libertad y el amor no son lo mismo? Por eso, el amor es lo más peligroso, porque están todas las puertas abiertas, para entrar y salir.

 

 

1714. No puedo contestarte, porque todo acaba como una conversación de mesa camilla, chismes.

 

 

1715. No huyas, tú también eres nazionalista centralista español. Pierdes todas las razones que puedas tener, cuando niegas la mayor, que es la igualdad. Por lo que pareces, un tirano, dictador.

 

 

1716. Hay algo que no has tenido en cuenta: todo lo que pensamos, digamos, con respecto de la vida, tanto se puede negar como afirmar infinitamente. Por tanto, todo lo que digamos con respecto de lo bueno o lo malo, no tiene ningún sentido ni valor.

Nosotros somos muy poca cosa. Por eso, solamente podemos decir que somos nada, ciegos en este mundo. Que estamos al capricho de la naturaleza y sus leyes.  

 

 

1717. Ves, eso es lo que desvirtúa el que podamos investigar hasta la raíz los problemas. Nos quedamos en los detalles, que nos hacen que actuemos por los sentimientos, las pasiones, el condicionamiento, las vísceras.

Todos sabemos lo que es un conflicto. Y cuando se usa la violencia, se puede matar. Y cada uno mata como puede, y le dejan, hasta que el conflicto, la guerra, acaba.

Y una vez, detenida la violencia y sus matanzas, ¿qué sentido tiene sacar cuentas si uno ha matado, a uno, veinte, miles, o ninguno?

La paz, que es amor, no busca cuentas pendientes. Se atiene al presente al ahora. Pues la paz y el amor, sólo puede ser ahora. Porque el amor y la paz, es lo sagrado, lo atemporal, la eternidad manifestándose.

 

 

1718. Todo lo que digamos, tanto se puede negar como afirmar infinitamente. Por tanto, no te esfuerces, Juan Carlos. Lo que cuenta en la vida son los hechos, lo que hacemos en nuestras vidas cotidianas.

De manera que, si uno no tiene una buena relación con las personas con las que convive, y con las que viven por todo el mundo, nada tiene sentido ni significado verdadero.

Y para ello, ha de haber igualdad en todos los ámbitos, entre todas las personas. Y esa igualdad, es la que nos libera del absurdo de que yo soy más que tú, de que somos diferentes.

Hasta el extremo de insultarnos, humillarnos, despreciarnos, rebajándonos hasta la animalidad, Que es lo que antecede al enfrentamiento, la violencia, la guerra.

De manera que, tú eres yo, nosotros todos sin excepción somos como los otros, ya sean amarillos, cobrizos, negros, oscuros o blancos, sean mujeres u hombres, cultos o no, guapos o feos.

 

 

1719. Lo que importa es cómo vivimos. Pues si hay amor, lo que se haga es el orden en acción. Y lo que necesitamos es orden, no ideas y teorías. Creyendo que hay algo ahí que nos va a salvar de las miserias, que la vida lleva consigo.  

 

 

1720. La salud no se consigue dejando de comer carne. De lo contrario los que no la comen, no enfermarían. La salud es el resultado del capricho de la naturaleza, la vida. Pero nosotros, hemos de enfermar, morir, queramos o no.

Por tanto, la enfermedad, la ausencia de salud, no tiene que ver con comer carne, animales o no.

 

Hay otro mito: la creencia de que los que no comen carne son pacíficos, buenos, etc. Pero resulta que Hitler era vegetariano. Ahora bien, cabe preguntarse: ¿Qué maldades hubiera sido capaz de hacer, de no ser vegetariano?