Torni Segarra

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374. Lo siento. ¿No sé a qué comentario te refieres? Si quieres, y eres tan amable, podrías copiar y pegar el escrito al que te refieres. Pues puede que haya habido una confusión.

 

 

375. Estamos tan deteriorados por el miedo a no llegar, a no ser nada, a perder lo poco que tenemos, que somos, que la ansiedad, el estrés, nos hace que no tengamos bastante energía para tener confort. Confort, que llega al ser completos, íntegros, totales, llenos de la energía necesaria para poder serlo.

 

 

376. Esos que gritan e insultan, ¿quieren la paz? ¿O, con la excusa de querer su falsa paz imponen una dictadura, una tiranía, blanqueada por palabras huecas de contenido? La paz sin respeto, sin igualdad, justicia, es como un juego de niños, pero dirigido por los mayores.

 

¿Imponerse un nacionalismo grande, todopoderoso, apoyado por sus inventadas leyes para defenderlo, con el ejército, espías, policías, etc., es querer la paz? Esa es la ilusión de los ignorantes, que llenan el mundo de desorden, de crueldad, de violencia.

 

 

 

377. Si has leído lo que escribo, en los libros, en la página web https://www.tsegarra.com podrás comprobar que lo que intento informar es lo negativo de toda división entre las personas, que nos lleva a la indiferencia, a la crueldad, a la violencia.

 

 

 

378. El desorden genera más desorden. Por lo tanto, mientras no haya orden todo va a seguir siendo más desorden.

Y, para que haya orden, hay que ser justo, no corrupto ni inmoral, dar lo que es de los otros, dejando de robar, dando la libertad necesaria para poder ser cada uno como es. De modo que venga la armonía, la simpatía, el afecto, el respeto, la compasión. De lo contrario, llega el racismo, la xenofobia, la crueldad.

 

 

 

379. Eso es la guerra en su aspecto inicial: tú me haces eso que yo no quiero, yo te hago lo mismo. Que es el ojo por ojo, diente por diente.

 

Esperemos, que se quede en acciones y respuestas verbales; acciones que no provoquen el incendio de la guerra, con todo su horror y crueldad.

 

 

 

380. Y, ¿cómo podemos saber si una situación se puede cambiar o no? Pues la realidad, la vida está siempre cambiando. De manera que la mente no puede seguir la corriente siempre en movimiento, transformándose, que incluye el estancamiento temporal.

 

 

 

381. No juzgamos porque es fácil, sino porque nos proporciona placer, nos engancha a la vida. Aunque ya sabemos que la vida es insegura, tiene sus peligros. Por eso, la vida es vivir con sus peligros, su inseguridad.

 

 

 

382. Lo inadecuado no es la soledad, necesaria para reponernos, sino el aislamiento donde uno está con miedo a los demás, miedo al salir o no a la calle, a la relación con los demás.

 

 

 

383. El futuro psicológico, es el invento de la mente para huir de la realdad del presente que no nos gusta. O, el refugio de una ilusión irrealizable o no, que siempre nos divide del presente.

 

 

 

384. La expresión ‘casi siempre’, es confusa. Porque uno no puede decir yo te amo casi siempre. Ya que el amor a la vida, para que sea, ha de ser siempre.

 

 

 

385. ‘Entonces podríamos decir que estos animales si pueden ser consumidos porque no tienen cerebro por tanto no son sintientes y quedan fuera de la moralidad vegana.’

 

Aunque los animales no sienten como nosotros, tienen su papel, su lugar en la tierra. De manera que, si los maltratamos, si los matamos, toda la naturaleza queda conmocionada.

 

Es como cuando no queremos maltratar a los árboles, clavándoles cuchillos, haciendo en sus troncos dibujos y palabras, haciendo fuego cerca de ellos, o arrancarles ramas y hojas caprichosamente.

 

Todo lo que hacemos tiene su importancia, y va a generar orden o desorden. ¿Por qué hay que estropear el agua del río o la que bebemos, estropear las flores, los árboles, los animales, las montañas, la misma tierra que todos pisamos?

 

Todo está unido entre sí, todo está relacionado. Por eso, hay que no ser inmorales: intentar hacer el menor daño, el menos desorden. Pues cuando hacemos daño, también nos lo hacemos a nosotros mismos, y a toda la humanidad, a toda la tierra.

 

La cuestión es: ¿Podemos vivir sin hacer ningún daño? No. Porque la vida es destruir, amor y construir.

 

Respecto de la moralidad vegana, o de lo que sea, todo está supeditado a la necesidad: si un vegano, tiene la mala suerte de estar en un sitio que no lo puede ser, si no se quiere enfermar, morir de hambre, tendrá que comer lo que haya, tendrá que ser omnívoro, alimentarse de toda clase de sustancias orgánicas, tanto animales como vegetales.

 

 

 

386. La transformación espiritual viene cuando tenemos paz interior, como resultado de una vida, de una manera de vivir no corrupta, honesta, en la que uno siente el dolor que causamos a toda la vida. Comprendiendo que es preciso hacer algún daño a los demás, a la naturaleza. Pero, aun así, al no poderse evitar, uno, aunque haga ese daño no lo siente como tal, pues es un daño legal por ser obligatorio.